Combate de Los Ángeles (22 de marzo de 1880).

Antecedentes.

Luego de la Batalla de Tarapacá, el ejército chileno permaneció unos tres meses sin emprender nuevas acciones. En este lapso se mejoró la preparación del ejército, se crearon más ambulancias y el gobierno adquirió nuevos elementos bélicos para iniciar la siguiente campaña, esta vez con una organización más adecuada para la lucha en el desierto. El objetivo de esta fase, era la captura de las provincias peruanas de Arica y Tacna, con el fin de tomar el control sobre todo el sur del Perú.
Los peruanos, que mantenían el control del territorio con el I Ejército del Sur, mejoraban las defensas de Arica, que había sido convertida en un puerto fortificado por orden del Presidente Prado en abril de 1879, y coordinaban la defensa de Tacna con las fuerzas aliadas que regresaban desde Tarapacá y otras bolivianas provenientes de La Paz. El II Ejército del Sur de 4.000 hombres se encontraba en Arequipa al mando del Coronel Segundo Leiva.


En Lima, el 23 de diciembre de 1879, Nicolás de Piérola da un golpe de estado derrotando a las tropas de González de la Cotera leales al Presidente Prado. Luego cambia los mandos militares por sus propios coroneles pierolistas que eran civiles.
A mediados de febrero de 1880, un cuerpo de ejército chileno de unos 10.000 hombres, desembarcó en Ilo en el Departamento de Moquegua, al norte de Tacna, dejando al I Ejército del Sur y las tropas bolivianas entre fuerzas chilenas por el sur y por el norte. Las tropas chilenas que desembarcaron estaban también rodeadas, pero Piérola decide no enviar al II Ejército del Sur que se encontraba en Arequipa al norte de Moquegua.


El día 12 de marzo, una división chilena de 4.000 hombres al mando del Coronel Mauricio Muñoz se dirige a Moquegua, que ocupa sin oposición, dada la decisión del Coronel peruano Gamarra de no entablar combate en la ciudad y ocupar las alturas del cerro de Los Ángeles, a unos 20 kilómetros de Moquegua, lo que le daba una mejor posición de resistencia.


Preparativos
La decisión del Coronel Andrés Gamarra de resistir la invasión en el cerro de Los Ángeles era acertada desde un punto de vista militar, ya que esta posición corresponde a un cerro granítico en forma de espolón, con bordes acantilados y laderas escarpadas, casi perpendiculares en tres de sus costados. En el fondo corren los ríos Torata y Moquegua que se unen en el frente del cerro. Una de sus laderas se denomina Tumilaca y la otra Guaneros. Por el sendero de la ladera Tumilaca sólo se podía ascender con dificultad de uno en uno. La ladera de Guaneros se consideraba inaccesible y no tenía senderos. El mando chileno consideró un ataque de frente y por sus dos costados. Por el frente atacarían un batallón del Regimiento 2º de Línea, un batallón del Regimiento Santiago y parte de la artillería. Este grupo debería iniciar el ataque. El Coronel Muñoz, con el 2º de Línea, un batallón del Santiago, 300 cazadores y una batería de artillería debería deslizarse sin ser visto por el lecho del río, y ascender la ladera Tumilaca. Al Regimiento Atacama se le confió la misión de ascender por la ladera Guaneros. Gamarra, entre tanto, había distribuido su tropa de manera que aprovechara cada punto favorable del terreno para obtener ventajas posicionales, en particular en una protuberancia del cerro denominada El Púlpito. También había construido trincheras y parapetos muy bien localizados, lo que demostraba una gran pericia en el mando peruano.


El combate.
En la víspera del 22 de marzo por la noche, las columnas chilenas se pusieron en marcha. La columna del Coronel Muñoz fue divisada por la 6ª compañía del Granaderos de Cuzco, reforzada posteriormente por la 1ª compañía del Canchis al amanecer y rompieron sus fuegos desde El Púlpito, causando importantes bajas a los atacantes, pese a lo cual lograron emplazar la artillería en sitios convenientes para cañonear la posición peruana. Minutos después, la columna que atacaría por el frente comienza a bombardear con artillería ese flanco, aunque sin causar mayores daños dada la buena disposición de las tropas peruanas. El ataque de infantería lanzado por este cuerpo tampoco progresaba debido a las dificultades del terreno y a la tenaz defensa que se les oponía. El combate se mantuvo en estos términos por más de una hora. La defensa peruana era eficaz y cada vez causaba más bajas a los atacantes. Repentinamente, sin embargo, la situación cambió de manera decisiva. El Regimiento Atacama había conseguido escalar la ladera de Guaneros sin ser advertido, ya que se consideraba un flanco seguro por los defensores de Los Ángeles. Al llegar a la cima, el Atacama cargó a los peruanos desde atrás de su línea, a la bayoneta, no pudiendo éstos resistir la embestida por lo cual se desbandan, abandonando la defensa replegándose hacia Tacna. En el sector de Quilin-Quilin, el Coronel Estanislao del Canto lograba destrabar la posición chilena y desbandar a sus defensores. Lo accidentado del terreno no permitió la persecución.

 

La Guerra del Pacifico ”Gloriosos Batallones de Atacama” Héroes por Siempre. www.batallonesdeatacama.org Por Felipe Varas Erazo.