Descanso de los héroes de La Guerra del Pacífico.

 

Descanso de los Héroes del Guerra del Pacifico de los Batallones de Atacama en la ciudad de Copiapó, sector alameda.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Descanso de los Héroes del Guerra del Pacifico en la ciudad de Ovalle, sector Cementerio General.

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Los corazones de Los Héroes de La Concepción.

Los corazones de los cuatro oficiales que perecieron heroicamente en este hecho de armas fueron trasladados desde el Museo Militar a la Iglesia Catedral de Santiago. Sus restos fueron depositados en una cripta de mármol, la que dice en su placa: “Aquí, en el primer templo de Chile y a la vista del Dios de los Ejércitos, para perpetuo ejemplo de patriotismo se guardan los corazones de Ignacio Carrera Pinto, Julio Montt Salamanca, Arturo Pérez Canto y Luis Cruz Martínez”.
Esto ocurrió con una solemne ceremonia. Cuatro oficiales de la Escuela Militar, en traje de gala, portaban las cajas con los corazones, a sus cuellos llevaban colgados carteles con los nombres de los héroes. Detrás de ellos iban 73 veteranos de la Guerra del Pacífico, de igual manera llevaban rótulos con los nombres de los restos de los soldados que murieron en el combate. Este traslado se llevó a cabo por petición de los Veteranos de la Guerra del ’79. Dicha petición fue autorizada por el Presidente de la República, Ramón Barros Luco, y por el arzobispo de Santiago, monseñor Juan Ignacio González Eyzaguirre.
La ceremonia se realzó con la presencia de los estandartes del Ejército, las escuelas públicas, los veteranos del ’79 y los centros obreros y sociales. Primero los corazones descansaron en Perú, desde 1883 hasta 1901, en la iglesia de la Gratitud Nacional, y desde 1901 hasta 1911 en el Museo Militar. El coronel Estanislao del Canto, jefe de la división a la que pertenecía el Chacabuco, ordenó extraer los corazones de los cuatro oficiales y depositarlos en frascos con alcohol. Del Canto entró con sus soldados a La Concepción dos horas después de finalizado el combate. Los despojos mortales de los héroes fueron llevados a la iglesia del lugar y sepultados en una fosa común. Para evitar profanaciones, Del Canto dispuso incendiar el templo. Mientras el fuego abrazaba el edificio, los soldados presentaban armas y un capellán leía un responso
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Fotografías en la Catedral de Santiago.

 

 

 

La Guerra del Pacifico ”Gloriosos Batallones de Atacama” Héroes por Siempre. www.batallonesdeatacama.org Por Felipe Varas Erazo.