Los Chinos En La Guerra del Pacifico.

 

(Por Rodrigo Pavez Shu)

 

III.  Participación de chinos  en la Guerra del Pacifico:

Batalla de Miraflores
“La columna había  aumentado  grandemente. Mas  de mil chinos  habían venido  a ponerse  a disposición  de los  regimientos , esperando  de este modo  verse  libres  de sus compromiso con sus dueños. La esperanza de saquear a Lima, no era extraña  a la presencia de mucho de ellos.  Mientras tanto, ayudaban a los soldados a llevar  sus  armas  y equipajes.”


 Batalla de Chorrillos

“Durante  este tiempo  la primera división  se coloca  por delante de  Chorrillos y la tercera  a la entrada de  barranco. La segunda  división  se queda  cerca  de la ciudad , el regimiento  Esmeralda  ocupa  el hospital  lleno de heridos  y prisioneros . Con la ayuda de  los chinos  continua la búsqueda de  heridos y la inhumación  y cremación de los  muertos, pero  aún cadáveres   humanos, exhalando un olor fétido y sofocante.”


Razas en Perú
“Razas:
 La raza indígena es la más numerosa,  la raza negra  tiene pocos representantes,  la raza  blanca bastante numerosa, aumenta   todos los días  por la inmigración  de extranjeros.
Había  cierto número de  chinos  en las plantaciones  y en las ciudades. Todas estas razas han  originado las mezclas más diversas.

 

1.2 Liberación por Patricio Lynch

“La ocupación de Lurin duro Cuatro días duro la operación, que se efectuó sin contratiempo. El 22 de diciembre salían en reconocimiento 100 soldados  de caballería y se informaban  de la presencia en Lurin de los destacamentos enemigos, no había  que dejar a los peruanos tiempo para concentrar sus fuerzas mas considerables sobre este punto importante. Lurin no es que mas un punto de villorrio. En este país  es tan fácil encontrar agua  que el arroyuelo  mas insignificante tiene una importancia, en este preciso momento la  brigada mandada por el corones Lynch, que debía llegar a chilca,  había sido detenida en su marcha. El 25 y el 26 llego la brigada da de Lynch habiendo caminado mas de 180 kilómetros, el ejercito se componía de 24 mil combatientes, sin contar los equipos del tren, la brigada había perdido pocos hombres en los combates que tenido que librar, pero la mayor parte de los soldados caminaban a pie y desnudo y hacían llevar sus armas por un millar de chinos, fugitivos de las plantaciones que seguían al ejercito, con la esperanza de saquear a Lima y ganarse algunos pesos y prestando sus servicios
La ambulancia y los chinos auxiliadores, cuyo número aumentaba  por momentos  y a los que se les empleaban  en trabajos de campamentos para aliviar a los soldados”

 

1.3 Juramento de los chinos al Ejercito chileno

Un suceso histórico vinculado a la guerra es el que destaco la revista “Diógenes”, en su número  del 6 de agosto  de 1884, con motivo de una solicitud presentada al señalado  por Quintín Quintana, caudillo chino partidario en chile.
En recuerdos del general Lynch, Riquelme enaltece la ayuda que los chinos esclavos de las hacienda de caña de cañete, quienes prestaron un extraordinario juramento de lealtad a los soldados chilenos. Mucho se ha hablado de la presencia  de estos chinos en nuestro campamento. Aun han dicho algunos que formaron un cuerpo de combatientes y que su capataz reconocido el famoso  Quintín Quintana, tuvo grado militar en nuestras filas.
Los chinos, al llegar a Lurin, detrás de Lynch, celebraron su conclave. “Mataron un gallo y mezclaron  su sangre con las de sus venas y después de reconocerse redimidos por el coronel de su odiosa esclavitud, juraron morir como un solo hombre por la causa de Chile….”


Los chinos pasaron hacer los asistentes de los soldados de la división de Lynch,  los cuales ya no daban un paso para encender un cigarro o agenciar un jarro de agua. Se hacia servir indolentemente por ellos.
En la expedición a Lima, obra en que Raúl Silva Castro, recogió los artículos recogidos los artículos publicados en “El Heraldo”. Riquelme describe el famoso juramento de los chinos aliados:
“Hay en la religión de los chinos un juramento que no presta sino en circunstancias solemnes, ante los peligros públicos en los grandes odios, por la patria o por el amor.


Se inmola un gallo delante del altar y bebiendo su sangre se promete ultimar al que traicione y beberle su sangre de la misma manera que al gallo para lo cual quedan todos obligados. Y ahí, por la sangre del gallo  se juro unirse bajo la dirección de Quintín Quintana, ofrecer sus servicios al general en jefe y obedecerle del modo de que si ordena trabajar, trabajar; si matar, matar; si incendiar, incendiar; si morir según la formula textual del compromiso.
Del temple, pasaron todos en procesión a ver al general. Hablo Quintana, que vestía un traje militar indefinido, y entre otras frases dijo;


“He vivido durante 20 años en el Perú, he conseguido aquí por medio de mi trabajo, es cierto, los medios de vivir, los caballeros se han portado bien con migo y mi familia, no tengo ningún odio personal, pero me lleva a sacrificar mi fortuna y a hacer lo que hago por estos infelices, mis compatriotas, cuyos sufrimientos nadie podía imaginar. Hay aquí hermanos que durante ochos años han estado cargados de cadenas sin ver el sol, y los demás han trabajado como burros. No quiero para ellos nada mas que comida y la seguridad de que no sean abandonados en esta tierra maldita; que el jefe los lleve dondequiera, yo los mando a todos…….


En el “juramento de los chinos” capitulo de recuerdos de la vida de la campaña de la Guerra del Pacifico. Antonio Urquieta, describe el juramento del gallo mágico, ceremonia que imponía a los asiáticos  de Quintín Quintana lealtad al ejército Chileno.
“un día de aquellos asistimos a una fiesta que celebraban los chinos, reunidos en una espaciosa pieza y recinto bastante aseado y que a nuestra parecer era lugar destinado solo para celebrar a su modo y manera sus fiestas religiosas, los hijos del celeste imperio había reunido en ese recinto mas de 400 chinos sentados en el mejor orden, manifestando en su silencio  y gravedad de seriedad del acto que se iba a poner en practica.
Estos  chinos eran en su mayor parte esclavos  de tiranos hacendados  que los manejaban a punta de  látigo bajo el pesado trabajote sus haciendas o en el cultivo de caña.


Un chino viejo era el sacerdote que presidía aquel acto religioso vestía traje blanco, siendo un paleto una cota suelta  y larga, luego el sacerdote hizo un discurso en un idioma  maldito si entendíamos algo, pero los chinos escuchaban en el mas profundo silencio poniendo atención. Después de este acto se presento otro chino con un gallo colocado y amarrado convencionalmente en una especie de pala de madera, el sacerdote lo puso en el altar y luego le corto la cresta  recibiendo la sangre  en una palangana  de caucho, luego el sacerdote degolló  al gallo, recibiendo la sangre en una gamelita especial, luego fue mezclado con un poco de agua y después de varias ceremonias y visajes ridículo se dio a beber en un jarrito con mango como cuchara una porción a cada uno de los asistentes.

 

Quintín quintana: desde generalísimo de los chinos a agente policial

ves como aspecto anecdótico, entre los muchos que hasta el momento se recuerdan, debe señalarse la participación de los chinos, en determinados episodios de la campaña. Relatos de la época los describen viviendo en territorio peruano, en situación bastante inconfortable, como “coolíes” esclavos. Con el arribo  de las tropas chilenas en ICA, bajo las órdenes  del coronel Amunategui, los chinos  se pliegan incondicionalmente a nuestras fuerzas.
Artífice de esta iniciativa fue Quintín Quintana, un agricultor avecinado en ICA, quien hospedo a los oficiales, sirvió de guía  en los caminos y sumo a la división del coronel Amunategui, unos mil doscientos orientales. Desde ese momento se les vera siguiendo a la expedición para efectuar tareas logísticas, como atención  de los heridos y el transporte de estos en las ambulancias. El  “generalísimo” de los chinos los organizo en disciplinadas  decurias y centurias  y los hizo jurar obediencia en una ceremonia  tradicional, sacrificando un gallo.
Concluida la guerra, Quintín Quintana continuo prestando servicios, esta ves en la policía  de Santiago, específicamente en su Sección de Pesquisas, donde llego a ser un personaje siempre vestido de  levita, guantes bastón y elegante sombrero de pelo.”

  Es por estas cartas  de Lynch,  que tenemos la comprobación  de la participación y colaboración de los chinos con el ejército chileno y  posterior incorporación  a la sociedad chilena así lo relata la breve historia de Quintín Quintana.

 

León. M.E. Recuerdos de una Misión en el ejercito chileno. Editorial : Francisco de Aguirre
Pág. : 74.

León. M.E. Recuerdos de una Misión en el ejercito chileno. Editorial : Francisco de Aguirre
Pág. : 127-128

Libro León. M.E. Recuerdos de una Misión en el ejercito chileno. Editorial : Francisco de Aguirre
Pág. : 225

Echeverría Uribe Juan, “Canciones y poesía de la guerra del Pacifico. Editorial renacimiento”  Pág.207-212.        

CANCIONES Y POESIA  DE LA GUERRA DEL PACIFICO
 Autor: Echeverría  Uribe Juan
Editorial: Renacimiento.
 Pág.  (207-212)                   

 

La Guerra del Pacifico ”Gloriosos Batallones de Atacama” Héroes por Siempre. www.batallonesdeatacama.org Por Felipe Varas Erazo.