LOS ARCOS DEL TRIUNFO EN EL RECIBIMIENTO DE LOS
BATALLONES DE ATACAMA.

 

Profesor Rodrigo Zalaquett Fuente-Alba
Magíster en Historia USAL
Museo Regional de Atacama.


Introducción.

Tradicionalmente se ha señalado al Intendente Guillermo Matta Goyenechea, Comandante General de Armas de la Provincia de Atacama durante la Guerra del Pacifico, como el mentor de la idea de formar un cuerpo armado de soldados.
Pero al parecer no fue así: La idea de organizar un batallón que representara a nuestro pueblo en la actual campaña contra Perú y Bolivia, fue como se sabe de cinco municipales; los señores Guillermo Juan Carter, Carlos M. Sayago, Joaquín Calderón, Nicolás Igualit, Anselmo Carabantes, quienes la hicieron presente en el seno de la ilustre corporación, siendo desechada por una imbesil mayoría.


Guillermo Matta supo apropiarse de tan feliz idea i en la sesión siguiente a aquella en que tuvo lugar el rechazo, presento a la consideración de la Municipalidad un proyecto sobre organización de un cuerpo que llevara el nombre de Batallón Atacama.
Fue así que comienzan las gestiones para el enganche de los voluntarios y la consecución de los recursos para armar y equipar al Batallón Atacama.


En general toda la ciudadanía y la provincia apoyo esta iniciativa. Se donaban cantimploras, vestuario, alimentos, bolsas tabaqueras, morrales, armas, frazadas, etc. Incluso algunas compañías de teatro y opera de la ciudad realizaba funciones para recaudar el dinero necesario para el equipamiento del Batallón. Un mecanismo muy utilizado para percibir dinero fue el de las “erogaciones” .
En la guerra el Regimiento Atacama que nace el 16 de agosto de 1880, a partir de la fusión de los Batallones Atacama 1 y 2, demostró una bravura y valentía sin igual que todo el país admiro.
Este cuerpo de soldados ciudadanos, compuesto de voluntarios mineros, estudiantes, comerciantes y artesanos, combatió y salio victorioso en 6 sangrientas batallas. Por eso nada más significativo para recibir a esta Legión Heroica, que la erección de Arcos Triunfales, contemporaneizando el antiguo rito romano de cruzar el mágico umbral de la gloria.

Los Arcos del Triunfo en la Antigüedad
Antecedentes Históricos

El acto de rendir culto a los dioses protectores y a los héroes, nace durante los albores de la humanidad y constituyo una necesidad importante de las primeras sociedades, de esta manera himnos, plegarias, holocaustos, comparsas, representaciones, y misterios fueron las primeras formas de demostraciones colectivas, cuya necesidad sintieron todas las sociedades, para rendir un culto publico pero austero a sus creencias. Muy pronto, el deseo de organizar ceremonias interesantes a fin de atraer adeptos mas o menos fervientes, surgió la idea de revestir aquellas manifestaciones de un relativo lujo y de organizar diversiones susceptibles de ser apreciadas por los mas celosos” .
Con el tiempo el culto ya no solo se limito a los dioses y héroes míticos, sino que también a los guerreros victoriosos en combate
.


En efecto, en una sociedad humana que recién comenzaba a gestarse, donde la guerra, la violencia, el saqueo y el pillaje eran comunes, los homenajes, agasajos y conmemoraciones de las victorias obtenidas sobre los enemigos, por los guerreros que luchaban por la sobrevivencia de su respectiva ciudad o estado, fue de importancia vital para el mantenimiento de la moral guerrera del pueblo.
También lo fueron el levantamientos de monumentos conmemorativos, siendo por la tradición grecolatina, los Arcos de la Victoria las construcciones más utilizadas.


Aunque Plinio el “Viejo” en el siglo I señalaba que los Arcos del Triunfo eran de reciente invención romana, y que se levantaban como monumentos honorarios de importancia inusual para conmemorar triunfos, con los cual se pensó que habían sido creados por los arquitectos imperiales romanos, hoy sabemos que sus antecedentes directos, son la Grecia helenística, principalmente las colonias jónicas del Asia Menor: en los países de la Grecia asiática eran frecuentísimas las soberbias puertas que decoraban las entradas de sus ciudades, del mismo tipo de Arco triunfal romano .
Serán estos los que universalicen la utilización de estos magnos monumentos a partir del llamado proceso de romanización, por el cual Roma logra incorporar los territorios y poblaciones conquistadas a su estilo general de vida, con lo que los hizo participes de su religión, idioma, organización, derecho, cultura, etc. .
Los Arcos Triunfales ó Arcus Triumphalis en latín, tuvieron dos significados.
El primero de ellos tiene relación con el limes romano, con la delimitación territorial que tenia una determinada provincia romana, en relación a sus inmediatas provincias vecinas.
El segundo significado es sin duda el más importante, ya que tiene directa relación con las campañas militares que hicieron la grandeza de Roma.


La erección de los Arcos del Triunfo o Arcos de la Victoria, fue una costumbre que el Senado romano estableció como medio conmemorativo para recordar una gran victoria militar, rendir tributo a personajes destacados o glorificar a ciertos caudillos militares (Arcus Fornix), en donde el ejercito o general victorioso desfilaban por las calles de Roma, hasta pasar bajo el Arco del Triunfo: El Senado tiene en sus manos el engrandecer y celebrar al general del ejercito o, al contrario, rebajarlo y oscurecerlo, pues los triunfos no pueden ejecutarse de forma conveniente e incluso no son en absoluto realizables, si el Senado no lo permite o no concede los medios oportunos .
El primero de los Arcos del Triunfo construido en Roma fue en honor a Lucio Stertinio en el 196 A.c. en el Foro Boario y el segundo en muy cerca del antiguo Circo Máximo. El tercer Arco lo erigió en Roma Escipion el Africano (190 antes de J.C.) sobre el Clivio Capitolino y el cuarto Fabio Máximo (121 antes de J.C.) en la Vía Sagrada. Nada queda hoy de estos antiguos monumentos.


A pesar de que varios fueron erigidos durante la Republica Romana, la gran mayoría fue erigida durante el Imperio, transformándose en este periodo en verdaderos medios propagandísticos de los triunfos y victorias de los emperadores romanos.
Mas de un centenar fue levantado en Roma, hoy solo quedan cinco.
Su ubicación vario con el tiempo, en un principio fueron colocados en el acceso principal de las ciudades para recordar a sus habitantes y a los visitantes la grandeza y fortaleza de Roma. Luego se transformo en una estructura autónoma separada de las puertas o murallas de la ciudad, en el preciso lugar donde se quería conmemorar un hecho histórico, convirtiéndose así en un monumento conmemorativo.


A través de su historia, el Arco fue evolucionado en su estructura y materialidad, siendo en un principio de madera, para luego ser construido de ladrillos, piedra y finalmente mármol, donde se exponían los trofeos y el botín arrebatado a los enemigos derrotados, además eran decorados con símbolos y bajorrelieves que mostraban las batallas y las acciones heroicas del ejercito victorioso y textos que narraban la historia del triunfo militar. Algunos Arcos, dependiendo de la magnitud del personaje o la victoria que se quería recordar, eran coronados con estatuas de bronce del general triunfador.
El diseño mas utilizado fue el llamado “Arco de un vano” es el mas simple, es un arco coronado con un entablado con inscripción y sustentado por columnas o pilares adosados. Sobre el se alza un arquitrabe con la cornisa, en el que se lee el texto narrativo de la edificación .
La tradición de su erección ha seguido desde la Edad Media hasta la actualidad, siendo los mas reconocidos a nivel mundial el de la Victoria en Madrid mandado a construir por el General Franco luego de su triunfo en la Guerra Civil Española; El Arco de la Victoria de Paris, construido luego del éxito de Napoleón en la batalla de Austerlitz, El Arco de la Victoria de Pyongyang en Corea del Norte, erigido para conmemorar las victorias sobre los japoneses etc.

Arcos Triunfales para el Batallón Atacama

Una vez que los ejecito chilenos ocupan Lima, el Estado Mayor chileno licencia a los Batallones y Regimientos movilizados, esto es, aquellos que habían sido formados no por soldados, sino por voluntarios. Uno de ellos era el ahora Regimiento Atacama, quien con un contingente mayor de regimientos y al mando del general Baquedano, regresan a Chile.
La llegada y el recibimiento que tuvieron los héroes de Atacama, y en general todas las tropas chilenas que lucharon en el norte, fue una suerte de montaje teatral magnifico, que incluía hermosas escenografías que incorporaban Arcos Triunfales, obeliscos, tarimas levantadas y decoradas para discursos patrióticos, fachadas de casas y edificios pintados, además de desfiles, carros alegóricos, lluvia de flores, banquetes y bailes, fuegos artificiales, paseos y retretas.


La ornamentación o adornos en la calle Atacama, se llevan a cabo apresuradamente, para que nuestro valeroso regimiento desfile bajo arcos triunfales y adornos dignos de su grandeza (…) El hermoso arco de la colonia italiana lo veremos mui pronto concluido, como también el de las colonias españolas e inglesas (…) Las señoritas de Copiapó, se disputan el honor de obsequiar cintas i coronas a los bravos atacameños. Los arcos que actualmente se construyen en la calle de Atacama, hemos oído van a ser regalados a la municipalidad.
Se obsequiara al heroico regimiento dos fiestas por demás honrosas.


Hoy a las tres de la tarde partió un tren espreso a Caldera conduciendo gran números de pasajeros, que se apresuran a darles cuanto antes, el abrazo de bienvenida a los invictos atacameños .
Estas fiestas fueron la ritualización de un modelo de comportamiento ceremonial, cuyo fin era el agasajo y purificación de los soldados ciudadanos y el medio, la erección de los Arcos de la Victoria , pues fueron estos los adornos conmemorativos mas usados para la bienvenida de los héroes.


Al parecer la idea del presbítero Esteban Muñoz Donoso, tuvo eco en la ciudadanía y las autoridades. Esto a partir de un meeting celebrado en Santiago luego de las victorias en Chorrillos y Miraflores, donde el cura gritaba al público que lo escuchaba:


Pues bien ciudadanos, ¿como premiar tan memorables hazañas? Así a los que cayeron en la arena del combate como en los que sobreviven para la grandeza i felicidad que se lleva la patria?, a caso con aplausos al viento?, No y mil veces no. Es necesario que hagamos algo práctico tangible e impredecedero. No, la loza del olvido no puede caer sobre tanta gloria, tan sublime heroísmo. Yo me permito pues presentaros un noble proyecto: levantemos a nuestros héroes un magnifico Arco del triunfo que eternice sus hazañas (…) Ello me excusa, señores, de manifestar la utilidad de estos monumentos que hablan al pueblo con mas elocuencia que los elocuentes discursos (…) que abramos pronto los cimientos de modo que, aunque sea provisionalmente, veamos pasar bajo ese Arco al ejercito vencedor y lo aplaudamos y lo coronemos” .
Al igual que los Arcos de la Victoria que reciben al ejército vencedor en Roma, el corresponsal del Amigo del País en Santiago escribía: Se piensa reunir, aquí en la capital, todos los trofeos tomados al enemigo en la presente guerra, para ornato de los arcos triunfales que serán colocados en la Alameda i en las calles principales.


En Valparaíso encontramos tres, uno levantado por la colonia inglesa y española, y otro por la Municipalidad del puerto . También en Santiago los regimientos fueron recibidos en apoteósica recepción, se levantaron 23 Arcos de la Victoria en las calles principales de la capital. Algunos de ellos fueron el de los Obreros de Santiago ubicado en el Paseo Alameda, dos de los Bomberos, uno en Paseo Alameda y otro en la intersección de las calles Estado con Merced, luego otro de la Sociedad Nacional de Agricultura en las intersección de la calles de Compañía con Morandé .

Al 15 de marzo de 1881 poco se sabia del programa de recepción que le daría Copiapó y la Provincia de Atacama a sus héroes. Hasta el presente muy poco sabemos de dicho programa, la Comisión organizadora de las fiestas, si bien es cierto que celebra algunas reuniones, puede decirse que a nada arriba. Así en la ultima cesión celebrada en la sala municipal por dicha Comisión, se trato del banquete que debe darse a nuestros bravos compatriotas en el patio del liceo y de un baile que se le prepara a la oficialidad del Regimiento en el salón del teatro, acuerdos que, poco mas o menos ya eran del dominio publico.
La colocación de los Arcos fue discutida, pero a pesar de esto, no dice los lugares donde se colocaran, de suerte que casi se puede decir que aun estamos a oscuras sobre el programa de recepción
Finalmente se hace público el Programa de bienvenida, movilizando a la ciudadanía copiapina y atacameña, a sociedades y corporaciones, escuelas y liceos, intendencia y municipio, para la ornamentación de la ciudad y hacer dignas fiestas de recepción al Heroico Batallón.
Con entusiasmo se trabaja para hacer al Atacama una digna manifestación, nadie piensa sino en la llegada del heroico batallón.
Sabemos que una comisión de señoritas va a obsequiar al regimiento Atacama, seiscientas coronas en la estación de la ciudad el día de su llegada.
La calle Atacama estará perfectamente adornada, i los valientes desfilaran bajo una lluvia de flores. En cada esquina se harán arcos triunfales y hermosos pabellones.


La ornamentación de la calle de Atacama se decoraba apresuradamente i todos los habitantes de ellas, no atendían si no al adorno de las fachadas de sus casas (…) Las colonias extranjeras rivalizaban en celo i entusiasmo para elevar arcos triunfales. Los bomberos daban tanbien elegante colocación a sus escaleras i mangueras en las calles de ciudad. Aun en la línea del ferrocarril se construyeron dos arcos rústicos para que pasara el tren que conducían al regimiento Atacama
La llegada del Batallón Atacama a Copiapó y sus fiestas de bienvenida, se convirtieron en una atracción popular, que congrego a un gran número de personas, inundando la ciudad de curiosos. Días y semanas antes, la gran población flotante de la provincia, mineros, peones, obreros y artesanos, comerciantes, viajeros y público en general se preparaba a recibir a los héroes. Trenes llenos de pasajeros llegaban repetidas veces en el día a Copiapó de los diversos puntos del valle, durante la semana pasada. La población se aumento en la semana pasada a lo menos con dos o tres mil forasteros, ansiosos de presenciar la llegada del regimiento Atacama como las fiestas que por este motivo debían tener lugar
La preparación de esta bienvenida al “Atacama” fue posible gracias al aporte del gobierno chileno y del gremio de comerciantes, que mediante erogaciones, lograron juntar una considerable suma de dinero. Con las cantidades recibidas puede hacerse una esplendida recepción, mucho mas cuando tan solo el gobierno tiene ofrecida la suma de dos mil pesos; los señores comerciantes de Copiapó la no despreciable de ochocientos sesenta. Reunida la suma ofrecida por el supremo gobierno, la colectada en el comercio, la de Chimberos y Puquíos, sin tomar en consideración lo recogido en Copiapó y otros puntos del valle, se ve que hai mui cerca de tres mil quinientos pesos.


Dentro de los comerciantes que aportaron en esta lista se encuentran Agustín Edwards y Arestizabal Hermanos con $100, Escobar y Browning, Antonio García Guerra, Carlos Viril i Cia, Dôll i Cia, Pepper i Cia, con $50, Maquina del Carmen con $40, luego otros comerciantes que aportan 30, 20, 10, 15 y 5 pesos, enterando un total de 860 pesos.

Ubicación de los Arcos Triunfales en las calles de Copiapó

Un periodista del El Amigo del país, recorre las dos calles principales de ciudad, dándonos una interesante relación de la ubicación, materialidad y contenido de los Arcos.


El primer Arco que se nos presenta, ya en la ciudad, es el del ferrocarril, elevado a la salida de la plazuela y entrando a la calle de Juan Martínez. Es un arco sencillo y modesto, pero bastante bonito, con medallones en su parte superior y en ellos letreros que nos recuerdan las gloriosas batallas de la presente guerra. El medallón del centro representa el símbolo de la industria, hecho con bastante perfección, esto es, una bonita locomotora, muy bien imitada.
Siguiendo nuestro camino llegamos a la Alameda y antes de llegar a ella, en la esquina de la barraca, se alza el estoico arco de las colonias inglesa i francesa. Nos presenta ese arco a primera vista, toda la gravedad, la perfección y el buen gusto ingles. Tiene la forma de un inmenso puente de grandes portadas; en la parte superior creímos ver una especia de balcón que puede contener muchas personas.


El hábil pincel de Mr. Guyonet no s
e desmintió en el trabajo de las pinturas, por el contrario, el soldado i el minero como el retrato de la libertad están hecho con toda perfección. Tenemos estas pinturas en el frente que da a la calle Juan Martínez y en el frente que da a la calle de Atacama, numerosas inscripciones, muy bien hechas.
Continuamos hasta la esquina de la casa de los señores Matta y vemos cuatro grandes cuartones, uno en cada esquina, forrados en cintas de colores i sosteniendo en su parte alta, hermosos gallardetes.
En la cuadra siguiente frente a la casa de las señoritas Fraga , se ha hecho un arco de escaleras a adornados con ramas, escudos y vendrás.


Llegamos a la plazuela del teatro i nos paramos a contemplar el arco de la colonia española . El que es, en verdad, bastante bonito y de costo, pero que creemos fuera mucho mejor, por los grandes preparativos de sus dueños para hacerlo esplendido. Es un arco de columnas de triples de colores, formado en su parte superior, un ángulo agudo rodeado de tambores de tabla forrados en tira de tripe i sostenido en su frente dedazos de jenero de color con inscripciones. Tiene también entre las columnas jarrones inmensos que soportan mesetas inmensas también de ramas i de palmas. Distinguimos en este Arco dos inscripciones, una en prosa en el frente que mira para debajo de la calle Atacama i otra en verso en el frente que mira al lado opuesto de la misma calle.


Continuamos nuestro apresurado pasaje hasta llegar a la esquina del banco de Escobar y Browne . Allí esta construido el arco mas artístico y mas hermoso de todos, pertenece a la colonia italiana. Es una larga y ancha portada, pintada con todo primor y maestría, terminado en un letrero con grandes caracteres que dice Colonia Italiana. En los frentes tiene hermosos medallones con la siguiente inscripción: A los héroes de Atacama. En las pilastras tiene unas planchas sostenidas con grandes clavos i un letrero en cada una, que recuerda el nombre de una batalla. Estas planchas están pintadas, pero hechas con tanto arte que verdaderamente parecen planchas sobrepuestas.
Después siguen en la esquina de la casa de Correos un pabellón con cuatro pilastras, estando cada pilastra, en cada una de las cuatro esquinas fronterizas. Sostiene en su parte superior el pabellón formado de tules y banderas. Colgado del mismo hay una preciosísima estrella de más de un metro, hecha de papal plateado; pero a pesar de ser tan hermosa tiene una colación que descompone el conjunto.


En la esquina de la tienda de los señores Cabrera y Rocha hay otro arco construido por los bomberos que a pesar de no ser ni lujoso, ni de gran valor es bastante bueno i bastante hermoso.
En su frente tiene un verso y en la parte superior un escudo rodeado de banderas.
A la entrada de la plaza por la calle de Colipí, hay otro hermoso arco de escaleras adornando con flores, escudos y banderas.
Frente al edificio de la municipalidad se levanta el arco de la comisión de ornamentación. Triste condición la del periodista que tiene que describir todo, lo bueno y lo malo. Arco hecho todo de ramas de sauce con tan poca gracia que daba lastima mirarlo. Ostenta también su inscripción en verso.
Frente al cuartel de policía, hay colocadas dos hermosas columnas en forma de obelisco adornados con letreros i cifras de oficiales.


En uno de los costados del jardín se había construido un espaciosos tabladillo donde debía tocar la banda i bailar la popular los que quisieran.
Los incansables bomberos habían construido otro arco frente a la casa del señor Richards en la calle de Maipú, arco tan bonito como los demás.
Hemos escrito a la lijera el adorno de las calles i plazas de la ciudad i superfluo nos parece entrar a pintar el adorno y compostura de cada casa en particular, bástanos decir que rivalizaron sus dueños en darles a los frentes de sus casas un adorno mas pomposo .

El Nacimiento de los Héroes

El día lunes 14 de marzo de 1881, después de permanecer algunos días en Valparaíso, los atacameños se trasladaron por mar llegando a Caldera.
El jueves temprano se supo que el transporte que conducía al regimiento había echado el ancla en la bahía de Caldera a las ocho i media de la mañana.


Tuvieron al regimiento embarcado hasta las tres de la tarde, que dio principio al desembarque; hubo por cierto buena dosis de discursos en el muelle y el viernes temprano lo embarcaron en el tren i lo largaron en dirección a Copiapó observando que los héroes venían en ayunas.


En esta ciudad se había anunciado que el Atacama estaría las ocho o nueve de manera que a esa hora estaban completamente llenas de jente todas las avenidas de la estación.
Un gran número de señoritas se situaron en el salón de la estación y formaron un ancho camino para coronar a los soldados.
Ansiedad al ver que el tren se tardaba veíase en todos los semblantes .

El día de la llegada a Copiapó el domingo 27 de marzo de 1881, en el interior de la Estación de Ferrocarriles se encontraban el Comandante General de Armas e Intendente de la Provincia, Guillermo Matta y las Autoridades Municipales, la Sociedad de Instrucción Primaria, El Cuerpo de Bomberos, Sociedad de Profesores, Sociedad de Artesanos, Club Alemán, El Gremio de Comerciante, Las Colonias Extranjeras, La Sociedad de Beneficencia Italiana y las delegaciones de Vallenar, Caldera y Freirina.
Gran impacto causo la llegada de los sobrevivientes del Regimiento “Atacama”, pues de los 1.232 soldados, regresaban solo 636.
Como hemos señalado anteriormente, semanas antes del arribo del “Atacama”, la ciudad estaba engalanada para recibir y homenajear a sus héroes. Diferentes organizaciones sociales de la ciudad habían levantado sus Arcos Triunfales en el trayecto de la Plazoleta de la Estación de Ferrocarriles, Avenida Juan Martínez, Calle Atacama, Calle Colipí hasta llegar a la Plaza de Armas.


Por fin a la una el silbato de la locomotora nos anuncio que las águilas del norte, que la legión atacameña, llegaba a Copiapó.
Confusión, gritos lloriqueos, atropellos, tumultos, inmensa alegría, indescriptible júbilo se notaba en el gentío que rodeaba la plazuela .


Al arribo del tren, se hicieron escuchar una salva de 21 cañonazos (...) se estima que unas 8 mil personas vitorearon a lo largo del recorrido a los héroes del “Atacama”, y a su comandante Diego Dublé Almeida (...) el desfile fue una continua ovación, todo el trayecto desde la Estación hasta la Plaza de Armas, estaba sembrado de flores .
El primer atacameño que salio del edificio de la estación, fue recibido con grandes aplausos i así sucesivamente varios otros que salieron dispersos.


El glorioso regimiento dio principio a desfilar por la ancha calle que las señoritas de que hemos hablado le formaron recibiendo de ellas preciosísimas coronas. Formado ya el regimiento en la calle Juan Martínez principio el desfile .
Precediendo al Atacama iba un carro de la Victoria y después de las autoridades y corporaciones, lo seguía el carro del trabajo, que simbolizaba el regreso de los valientes a las labores de la paz . Cerraba el desfile el Batallón Cívico de Copiapó.
Calcular la gente que acompañaba al regimiento es muy difícil, pero según nuestro calculo, no bajaran de diez mil almas.
Pasaron los soldados bajo los inmensos arcos, bajo una lluvia compacta de flores i que les venían de todas partes .

El levantamiento de los Arcos de la Victoria o Arcos del Triunfo, esta cargado de un fuerte significado simbólico, que tiene sus orígenes en la lejana Roma. Toda la acción realizada por el Atacama una vez que ha llegado a Copiapó, cumple casi a cabalidad, con el acto mágico-religioso que los ejércitos romanos realizaban una vez que estos llegaban a la ciudad eterna.
Esto es, hacer el ingreso triunfante a la ciudad después de haber concluido victoriosamente la guerra cruzando los Arcos de la Victoria, además de llevar un importante botín de guerra, el estandarte de combate del Batallón Nº 6 de Lima, arrebatado al enemigo por el cabo Ramón Julio Villanueva.
El cruce de los Arcos Triunfales levantados para la ocasión, es un acto mágico que perpetua en la memoria de la ciudad y del cuerpo armado, su gloriosa campaña. Al cruzar bajo los Arcos de la Victoria, el ejército vencedor traspasa un umbral, el umbral de la gloria y del perdón, cruza el limes del tiempo, transitando de un tiempo profano a uno sagrado, esto porque se realiza una ruptura de nivel, trascendiendo el espacio profano, heterogéneo y penetrando en una región pura .
La acción mágica es justo en el momento en que se cruza el arco. Al cruzarlo, el soldado se transforma en héroe pasando a la gloria eterna.


Se trata de un acto mágico y ritual por el cual el ejército victorioso se purifica de las culpas de la sangre y la maldición de la guerra y los muertos, maldición por los saqueos y violaciones, incendios, razzias y humillaciones cometidas contra los bienes y la propiedad de los enemigos de la patria.
De esta manera el Arco, se transforma en un dispositivo de poder, que tiene la facultad de trasmutar en perdón y gloria, las condenaciones de los enemigos, porque un objeto o una acción adquieren un valor y, de esta forma llegan a ser reales porque participan, de una manera u otra, en una realidad que los trasciende. Una piedra - en esta caso los Arcos del Triunfo – entre tantas otras, llega a ser sagrada y por tanto saturada de ser, por el hecho de que su forma acusa una participación en un símbolo determinado (...) el objeto aparece entonces como un receptáculo de una fuerza extraña que lo diferencia de su medio y le confiere sentido y valor .
Las frases y versos escritos en el los Arcos del Triunfo levantados para la ocasión, potencian el poder transmutador de estos dispositivos mágicos que son los Arcos Triunfales. Son una suerte de conjuro bienhechor y purificador del Regimiento ya que son dedicadas a la gloria de los héroes y a sus victoriosas batallas en donde Dios entrego la victoria a Chile, sobre el altivo Perú.


El Arco de los Ferroviarios por ejemplo decía en sus inscripciones: AL REGIMIENTO ATACAMA, en los pilares Pisagua i Dolores, en la base Los Ángeles y Tacna. Esto en la parte frontal del Arco, detrás se leía en la parte superior del Arco: Caldera i Callao, en los pilares Chorrillos i Miraflores y en la base Lurin y Pisco.
El de la colonia inglesa y francesa decía VIVA CHILE y GLORIAS AL ATACAMA. En el arco central una alegoría que representaba a la provincia de Atacama en actitud de coronar a una falange gloriosa de héroes soldados a su paso por ese Arco. Coronando las arcadas principales dos alegorías de mineros, una representaba a un minero vestido a la usanza de Juan Godoy y otra al minero de Atacama transformado en soldado de la Patria. Luego bajo los nombres de J. Martínez y R. Zorraindo, se enumeran las batallas en que el Atacama tomo parte (...)La Comisión de Ornato, hizo el suyo en la calle Copilí dedicado “AL HEROICO ATACAMA, la audaz i curva frente Erguid, arcos triunfales. E inclinadles veces reverente. Que pasa una columna de inmortales (...) Frente a I. Municipalidad, otro Arco dirigido por la Comisión de Ornato con inscripciones y estrofas de vibrantes versos. Ante el cuartel de la Guardia Municipal, dos obeliscos con los nombres de todos los oficiales del Atacama muertos en batalla. Los artesanos colocaron un obelisco en una esquina de la plaza, igualmente cubierto con inscripciones de saludo y versos .

El recorrido del Atacama continuo frente al liceo oficial de señoritas, una alumna dirigió al regimiento una alocución en verso, obra según hemos sabido del usía.
Continúo el cuerpo su marcha y doblo para la plaza por la calle de Colipí hasta llegar frente al edificio municipal donde se formo para oír con paciencia i resignación los discursos de bienvenida.
El primero que rompió el fuego fue Matta, que después de decir que estaba orgullosos de ver su regimiento en Copiapó les observo que no olvidaran que el lo había formado i que les había dado el ultimo abrazo en Caldera la despedirse i el primero en Copiapó al recibirlos. Nosotros admiramos la gloria de Guillermo Matta. ¿Cómo soportara el peso de la inmortalidad?
Hablo después de Matta Olegario Olivares que en un largísimo discurso hizo la historia de la presente campaña, batalla por batalla olvidando el nombre de algunas de ellas, pero sus amigos se las facilitaron

El desfile del ejército romano terminaba en el Capitolio, donde el general victorioso ofrecía los sacrificios. En este caso, el desfile del Atacama termina en la Plaza de Armas de Copiapó donde se encontraba el edificio municipal. Allí la máxima autoridad de la provincia, el Intendente y Comándate General de Armas y como una suerte de antiguo ritual de purgación, señala mágicamente en su discurso las palabras que dan termino a tan sacrificada empresa guerrera:
Hazañas tan memorables que han enriquecido a la patria nunca podrán olvidarse, se repetirán con orgullo por el pueblo, aún en las mas remotas generaciones y el Regimiento Atacama será aclamado en todas las fiestas publicas, y cuando mañana hayáis dispuesto esas armas, cuando esas armas terribles y gloriosas sirvan de bélicos trofeos, que recuerden vuestras hazañas, volveréis a ser los ciudadanos activos y laboriosos .
El magnifico montaje escénico de la recepción al Atacama, hizo a los organizadores olvidar la necesidad básica del soldado En tanto observamos que las caras de los vencedores no estaban contentas ni satisfechas. Preguntamos la causa y nos respondieron: hombre si no han comido (…) eran las cuatro de la tarde. Guillermo Matta se porta bien con su regimiento de seguro que no han de morirse de debilidad los atacameños .

En la plaza, centro cívico de la comunidad, el ejército retornado cumplía la promesa hecha en el momento de su partida. Esto es, la entrega del los invencibles Estandartes de combate de la unidad que jamás fue derrotado, siempre fue victorioso. Así, el 5 de abril de 1881 el Comandante del Regimiento “Atacama”, Diego Dublé Almeida, hizo entrega a al Ilustre Municipalidad de Copiapó, representada por Don. José Segundo Rojas y Don. Juan Serapio Lois, del Estandarte del Regimiento Atacama, manchado con la sangre del soldado Adolfo Morales, muerto en Chorrillos.
El Regimiento Atacama, al entregar las enseñas de su gloria y de su valor, se despoja de ellas, con sentimiento recibido y mostrado con orgullo para que sirvan de enseña y de ejemplo a los que vengan en pos de nosotros. También ellos sabrán cumplir con su deber y darán gloria a la Patria
Este acto en la plaza de la ciudad, explica porque el triunfo debía celebrarse tras una guerra concluida victoriosamente. Los hijos de la tierra atacameña que se enseñorearon en las pampas peruanas, retornaban victoriosos a su patria.
Después de esta larga marcha, entraron al cuartel de policía que les sirve de alojamiento.
En la noche hubo iluminación general y retreta en la plaza.
Jamás habíamos visto mas concurrencia en la plaza, verdaderamente no se podía andar por los inmensos tacos de gente que se formaban .

Bibliografía:


-Carlos Prato y Lucia Román, Contribución Histórica Nº 2. Museo Regional de Atacama, Copiapó 1979.
-El Amigo del País, Copiapó enero-marzo 1881.
-Eduardo Naveas Echiburu Recuerdos y Vivencias de Copiapó. Recopilado por Elena Azocar. Imprenta M. C. V., Santiago 1990.
-Fernando Nicolaÿ Historia de las Creencias. Editorial Americana, Buenos Aires, Argentina 1947.
-Hernán García Vidal Historia Ilustrada de la Guerra del Pacifico. Editorial Universitaria, Santiago 1979.
-Italo Merello Historia del Derecho, Tomo I. Ediciones Universitarias de Valparaíso. UCV 1996.
-José Pijoan Historia del Arte, Tomo II. Salvat Editores 1970. Barcelona, España.
-Klaus Bringmann El Triunfo del Emperador y las Saturnalias de los Esclavos en Roma, Tomo 44. Editorial Alianza Cien 1994. Madrid, España.
-Montaner y Simón Editores Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano, Tomo II, Editorial Barcelona, España 1912.
-Mircea Eliade, El Mito del Eterno Retorno. En Obras Maestras del Pensamiento Contemporáneo, Emece Editores, Buenos Aires, Argentina, 1968.
-Oriel Álvarez, Atacama de Plata. Ediciones Todamerica, Santiago de Chile 1979.
-Recaredo Tornero, Chile Ilustrado. Imprenta El Mercurio 1872.

y la profane. Ayudado por vosotros, juro defender con mi sangre y la vuestra ese noble pedazo de nuestro querido tricolor.
Oriel Álvarez, Atacama de Plata. Ediciones Todamerica, Santiago de Chile 1979. Pág. 242.
El Amigo del País, Nº 931 marzo 29 de 1881.

 

ANEXO
Arcos del Triunfo
.

Arco “El Regreso de los Vencedores”.
Valparaíso. 1881.

 

Arco de los Obreros en la Alameda
Santiago, 1881.

 

Arco de la colonia anglo-francesa.
Entrando a Calle Juan Martínez, Copiapó 1881.

 

Arco de la colonia anglo-francesa
Entrando a la calle Atacama, Copiapó 1881.

 

Arco de la colonia Italiana
Calle Atacama, Copiapó 1881.


 

La Guerra del Pacifico ”Gloriosos Batallones de Atacama” Héroes por Siempre. www.batallonesdeatacama.org Por Felipe Varas Erazo.