Ruptura del tratado de 1874.

 

Mientras esto ocurría y frente al inicio del juicio ejecutivo que, el 19 de enero de 1879, significó el embargo de los bienes de la Compañía Salitrera, su gerente Jorge Hicks, por medio de un recurso elevado ante el gobierno de Bolivia y de protestas hechas ante un escribano, declaraba no aceptar en modo alguno la ley de 14 de febrero de 1878. El remate de las oficinas y bienes embargados se fijó para el 14 de febrero de 1879. El gobierno de Bolivia estimó que, luego de revisar el Congreso la transacción de 1873 y al no ser aceptada tal revisión por la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta, dicha transacción quedaría sin efecto. Y basándose fundamentalmente en este razonamiento jurídico, el 1 de febrero de 1879 dictó el siguiente decreto: "Considerando... Queda rescindida y sin efecto la convención de 27 de noviembre de 1873, acordada entre el Gobierno y la Compañía de Salitres de Antofagasta; ... suspéndanse los efectos de la ley de 14 de febrero de 1878. El Ministro del ramo dictará las órdenes convenientes para la reivindicación de las salitreras detentadas por la Compañía".
Con este decreto se daba un cariz absolutamente distinto al problema. En efecto, de una plumada el gobierno boliviano abrogaba los derechos de los industriales chilenos y se incautaba de sus instalaciones. Lógicamente, la respuesta chilena no se hizo esperar.


El Encargado de Negocios de Chile, Pedro Nolasco Videla, en nota ultimátum de 8 de febrero de 1879, insistía en una respuesta boliviana, en el plazo perentorio de 48 horas, acerca de si aceptaba o no la propuesta formulada por Chile, el 20 de enero de 1879, de someter a un arbitraje de los Estados Unidos la nueva cuestión surgida. Al no recibir respuesta, solicitó sus pasaportes el día 12 de febrero, indicando en su comunicación, que estimaba producida la ruptura del Tratado de 1874: "Roto el 6 de agosto de 1874, porque Bolivia no ha dado cumplimiento a las obligaciones en él estipuladas, renacen para Chile los derechos que legítimamente hacía valer antes del Tratado de 1866 sobre el territorio a que ese Tratado se refiere (paralelos 23 a 25). En consecuencia, el gobierno de Chile ejercerá todos aquellos actos que estime necesarios para la defensa de sus derechos y el Excelentísimo Gobierno de Bolivia no debe ver en ellos sino el del rompimiento que ha provocado y de su negativa para buscar una solución justa e igualmente honrosa para ambos países" Así, el 14 de febrero las fuerzas chilenas ocupaban Antofagasta y Bolivia volvería a su antigua condición mediterránea.

 

La Guerra del Pacifico ”Gloriosos Batallones de Atacama” Héroes por Siempre. www.batallonesdeatacama.org Por Felipe Varas Erazo.