BATALLONES DE ATACAMA HONOR Y GLORIA.

 

Profesor Magíster
Rodrigo Zalaquett Fuente-Alba

El presente trabajo fue hecho con el objetivo de servir de guía histórica para la creación del guión documental del proyecto audiovisual “Los Batallones de Atacama”, adjudicado por FONDART en la categoría “Conservación y difusión del Patrimonio Cultural” 2005.

Generalidades de “La Guerra del Pacifico”

1.- Antecedentes de las disputas entre Chile y Perú.
El resquemor entre chilenos y peruanos data desde los tiempos de la Colonia, un antecedente económico es la disputa entre los comerciantes del puerto de Valparaíso y El Callao, por el control de la ruta comercial del Pacifico.
En los tiempos coloniales, Chile era una pobre Capitanía, Perú era Virreinato del Imperio Español, Chile era una sociedad de frontera, en donde el Perú era mas que Chile, mas culto, mas rico y poderosos, y por tanto tenia el control total de los reinos del cono sur, que hacia efectivo desde el poderoso puerto del Callao.
La creación del Virreinato del Rió de la Plata, equilibro un tanto el poder, pero Chile, seguía permaneciendo dentro del área de influencia del Virreinato Peruano.


Las Reformas llevadas a cabo en Chile hacia 1830, a partir de los Almacenes “Francos”, determino que el puerto de Valparaíso le disputase al puerto del Callao, el primer lugar en importancia; llegando a ser Valparaíso, durante la segunda mitad del siglo XIX, el segundo puerto mas importante del Pacifico (luego de San Francisco en California, USA).

Durante el siglo XIX, la historia chilena y peruana, se entremezcla en una serie de hechos bélicos, que son anteriores a la Guerra del Pacifico.
Durante las Guerras de Independencia, fue Chile a costa de su propio erario, el que organiza y solventa la Escuadra Libertadora al Perú, ello para asegurar la independencia de ese país y de las demás naciones americanas. Al concluir estas acciones, Chile quedo con un gran déficit fiscal, que tuvo que solventar solo.
Posteriormente en los primeros años de las Republica, el General y Mariscal boliviano Santa Cruz, invade Perú a sangre y fuego, fusilando a sus autoridades y robándose el poder, se declara “Protector del Perú”, formando la “Confederación Perú-Boliviana”. Como el Ministro Portales considero un peligro para Chile esta unión, decide hacer la “Guerra a la Confederación”.
Esta fue derrotada finalmente por el general Manuel Bulnes, restaurando la independencia peruana y el equilibrio de poderes en la región.


Luego, hacia 1865, durante la Guerra contra España, será Chile el que lidere las acciones bélicas contra la ex metrópolis, apelando al sentimiento americanista, y viendo un enemigo común, apoyara a Perú en sus reivindicaciones de la islas Chinchas; una vez mas, a costa del erario nacional.
Dicha guerra dejo en muy mal pie la economía chilena, producto del bombardeo al desprotegido puerto de Valparaíso que la Escuadra española realizo. Fueron destruidas todas las instalaciones del Puerto chileno.
El Callao en cambio durante la Colonia fue artillado y fortificado, era un formidable y armado puerto y no sufrió mayores daños, durante el bombardeo que los españoles le realizaron.

2.- La Cuestión de las Fronteras
Será el general y presidente de Chile Manuel Bulnes, quien determine las nuevas fronteras de la republica chilena, derribando así el antiguo “uti posideti” .
De esta forma, entre 1842 y 1843, se fijaron los limites norte (en el paralelo de Mejillones) y sur (en el Estrecho de Magallanes, fundando Fuerte Bulnes, hoy Punta Arenas) de la Republica de Chile.
En 1842 se descubrieron en Perú grandes depósitos de guano. El gobierno chileno evió una misión para explorar las costas del norte, hasta el paralelo de Mejillones, con el objetivo de reconocer y ver si en estas costas existían las mismas materias primas. A partir de allí, fueron innumérales los empresarios, cateadores y mineros chilenos, los que por iniciativa propia, comenzaron las exploraciones en los desiertos del norte.
De esta forma una ley despachada por Bulnes al Congreso, disponía fijar el límite norte de Chile en el paralelo 23º. Este se promulgo como ley en octubre de 1842.
Como es de esperarse, Bolivia protesto alegando que su límite sur no era el paralelo 23º, sino el 26º, haciendo huso de antiguas fuentes Coloniales .


De allí en adelante, las relaciones entre ambos países, sufrían un quiebre, hasta los años 1865-1866. , cuando comienzan el periodo de los “Tratados”, entre los gobiernos para solucionar el tema de limites.
Es preciso mencionar que Bolívar, violando el uti posidetis de 1810, dio a Bolivia una franja del litoral de Antofagasta, en el puerto de Cobija. La soberanía por este puerto, motivo en varias ocasiones, roces entre los gobiernos de Perú, Bolivia y Chile (1826, 1837, 1842, 1854, 1863, 1872, 1874)

Tratado de 1866: Estableció como limite el paralelo 24º de latitud sur. Los territorios ubicados entre los paralelos 23º 25º de latitud sur, se reconocerían como área de medianera económica, repartiendo los derechos de exportación del guano y minerales entre los dos países. Como presidente de Bolivia se encontraba el General Mariano Melgarejo y de Chile, José Joaquín Pérez.

Tratado de 1874: Decreto la disolución de la medianera económica, por lo engorroso que resulto administrar y controlar esta disposición, por lo que se disolvió. Mantuvo el limite en el paralelo 24º sur y estableció que Bolivia se comprometía a no aumentar los impuestos a empresas y capitales chilenos, que trabajase entre los 23º y 24º , por un periodo de 25 años.

Hacia 1874 los intereses económicos de empresarios chilenos y el progresivo aumento de los obreros y trabajadores chilenos, en los desiertos del norte, a causa de la explotación del salitre y el guano, crearon tensas relaciones entre Chile, Perú y Bolivia.
La actividad de los chilenos, en Antofagasta y Tarapacá preocupaba profundamente a los gobiernos bolivianos y peruanos, quienes veían en el gobierno de Chile, una truculencia para apoderarse de esos ricos territorios. Peruanos y bolivianos, creían que de una simple influencia económica de los empresarios y trabajadores chilenos, se pasaría tarde o temprano a una acción oficial y militar del gobierno chileno. Esta inseguridad, oriento las acciones diplomáticas y militares, de los gobiernos de Lima y La Paz.


Perú que atravesaba por una bancarrota fiscal, por causa de la decadencia de la explotación del guano, trato de establecer un monopolio estatal en la industria salitrera de Tarapacá. Para ese propósito, expropio las oficinas y depósitos de este producto, y como no tenía dineros para pagarlos, entrego a los propietarios unos “certificados salitreros”, equivalentes al valor de las propiedades, que deberían ser pagados mas tarde por el Estado.
Sin embargo, la explotación del salitre en territorio boliviano, hacia ilusorio el monopolio peruano y por esta razón, el presidente Manuel Pardo, procuro llegar a un acuerdo con el gobierno de La Paz, el cual a su vez, estaba interesado en formara una alianza con Perú para enfrentar a Chile. El gobierno de Lima instaba al gobierno boliviano a que desahuciara el tratado de 1866 y procurase una completa soberanía, sobre los territorios conflictivos.
Así nace el Tratado secreto de 1873, entre Bolivia y Perú, contra Chile, mediante el cual Perú y Bolivia se comprometían a apoyarse mutuamente en caso de guerra, e impedir el “imperialismo económico chileno”.
Perú, realizo gestiones para que Argentina, se incorporase a la Alianza y logro un éxito inicial, debido a los problemas de límites en el sur, entre Chile y Argentina.


Gonzalo Bulnes señala que: “...de los documentos oficiales secretos que he tenido a la vista, se desprende que el presidente Sarmiento y su ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Tejedor, adhirieron al Tratado y lo recomendaron al Congreso, que la cámara de Diputados lo aprobó por gran mayoría y voto los fondos para la guerra. Las gestiones del presidente peruano Pardo, las realizo en Buenos Aires, Manuel Irigoyen” .
Sin embargo, algunos acontecimientos hicieron variar esta situación: La compra de Chile de los barcos blindados Lord Cochrane y Blanco Encalada, que se mandaron construir a Inglaterra y que eran los mas modernos de su época; Por otro lado, los problemas fronterizos de Argentina con Bolivia, por la “Puna de Atacama”, hacían dudar a los argentinos de una posible alianza con Bolivia; y por ultimo, la posible alianza militar entre Chile y Brasil, eran un tema que preocupaba a los argentinos .
Todo ello termino por derribar los ánimos belicistas de Argentina y Perú. Ello propicio el tratado de Chile y Bolivia de 1874 .
Un golpe de Estado en Bolivia, lleva la poder en 1878 al general Hilarión Daza, quien comienza una política hostil hacia Chile. En 1878, el nuevo dictador boliviano, desconoce el tratado de 1874 y ordeno cobrar a La Compañía de Salitres de Antofagasta, en derecho de 10 centavos , por cada quintal de nitrato que exportase, como era lógico, la Compañía se negó a pagarlos y el gobierno boliviano, dispuso el remate de sus propiedades.


El gobierno chileno, presento la ilegitimidad de la medida y se empeño en que La Paz, aceptase un arbitraje para dirimir el problema. El gobierno boliviano, se mantuvo firme en su determinación, seguro de que en un eventual conflicto, el tratado secreto firmado en 1873, les aseguraría un triunfo en caso de guerra.
Por ello se explica, que a comienzos de febrero de 1879, el gobierno boliviano, dicto un decreto que elimino el impuesto y en cambio dispuso la anulación de las concesiones salitreras otorgadas a la Compañía de Salitres de Antofagasta, reivindicando los yacimientos para Bolivia e impidiendo el trabajo de las empresas chilenas. Una vez mas se desconocía el tratado de 1874.
Urgido el gobierno peruano, con el giro violento que tomaban las circunstancias, presiono para que enmendase su política y aceptase un arbitraje. Según el nuevo presidente y dictador peruano, Manuel Ignacio Prado, su país no estaba en condiciones de sostener una guerra. Al mismo tiempo, se envió una misión diplomática a Santiago, la “Misión Lavalle”, para procurar un arreglo.


Pero Chile ya estaba el tanto del pacto secreto entre Perú y Bolivia, las confianzas ya se habían roto y los tres países se preparaban para la guerra.
Desde un punto de vista jurídico, el atropello al Tratado de 1874, dejaba a Chile en libertad para hacer valer sus antiguos derechos territoriales, hasta el paralelo 23, “...para reivindicar y ocupar en nombre de Chile, los territorios que poseía, antes de ajustar con Bolivia los tratados de limites de 1866 y 1874”
Algunos barcos de guerra y contingentes de infantería chilenos, zarpan rumbo a Antofagasta y desembarcan en aquel puerto, ocupando la ciudad bajo los vítores y la algarabía de los chilenos residentes. “La Guerra del Pacifico” había comenzado

3.- Acciones Bélicas:

CAMPAÑA CARACTERISTICAS ENFRENTAMIENTOS CONSECUENCIAS

Antofagasta 14 de febrero 1879
Ocupación del Puerto por Emilio Sotomayor, al mando de 200 soldados No hubo enfrentamientos, pues el 95% de la población era chilena. Solo en la ocupación de Calama, hubo una pequeña acción de guerra. Implico las declaraciones de guerra. Bolivia el 01 de marzo y Chile el 05 de abril.
Chile quedo dueño del rico distrito de Antofagasta(Guano y Salitre)

Marítima El dominio del mar era vital para la guerra. El presidente chileno Aníbal Pinto, decide comenzar la guerra en el mar y en territorio peruano.
El Almirante de la Escuadra chilena Williams Rebolledo, plantea, bloquear Iquique, para obligar a la Escuadra peruana a entrar en combate.


El Ministro del Interior Belisario Prats, planteo atacar directamente El Callao y apoderarse de la Escuadra peruana. Finalmente triunfa el plan de Williams Rebolledo El bloqueo demostró ser ineficaz. W. Rebolledo zarpa rumbo al Callao a enfrentar a la Escuadra Peruana, dejando en el bloqueo a La Esmeralda y La Covadonga.
Combate Naval de Iquique: El Huascar hunde a la Esmeralda
Combate Naval de Punta Gruesa: La Covadonga hunda al blindado peruano Independencia.( 21 de mayo 1879)
Combate de Angamos: Los blindados chilenos Blanco Encalada y Cochrane, capturan al Huascar ( 08 de octubre 1879) Chile gano un héroe(Prat), que sirvió de ejemplo a los futuros reclutas de los batallones cívicos.
Además quedo en poder del Huscar y dueño absoluto del mar, lo que le posibilitaba el desplazamiento y aprovisionamiento de las tropas, en cualquier punto de la costa peruana.

Tarapacá Fue dirigida por Erasmo Escala, quien movilizo en 1879, unos 10.000 hombres.
Esta zona era vital pues era el motor económico del Perú(explotación del Salitre) y su domino daría además a Chile una “moneda de cambio”, en caso de una intervención de las potencias de la época El 01 de noviembre las tropas chilenas desembarcan en Pisagua. Luego de un duro combate con las fuerzas de tierra, el ejercito avanzo hasta Dolores(19 de noviembre), donde obtuvo un gran triunfo. Los Aliados se retiraron en desorden, situación no aprovechada por las tropas chilenas. Luego de unas horas, se envió una división de 2.200 soldados, al mando de Eleuterio Ramírez. Estos fueron derrotados por unos 5.000 peruanos en Tarapacá. Del total de chilenos, murieron unos 700. Chile quedo dueño absoluto de este importante departamento peruano.
El dictador boliviano Hilarión Daza es depuesto por Narciso Campero y el peruano Juan Ignacio Prado, por Nicolás de Piérola.

Tacna y Arica Se desarrolla en 1880, a cargo del General Manuel Baquedano, que movilizo unos 15.000 soldados.
El ejercito se organizo en divisiones.
El teatro de las acciones será nuevamente el desierto. Las fuerzas chilenas asaltan y capturan la altura del cerro de Los Ángeles(21 de marzo), luego avanzan y triunfan sobre Tacna (26 de mayo). Luego el 07 de junio, ocurre el asalto y toma del morro de Arica( 55 minutos), día glorioso que es recordado como “Día de la Infantería”

Luego de estas acciones, Bolivia se retira del conflicto. Posteriormente Chile y Bolivia, firmaran el Tratado de Tregua, del 04 de abril de 1884.
Se desarrollan las “Conferencias de Arica”, que con mediación norteamericana, proponía una paz, sin concesiones territoriales para Chile. Estas conferencias fracasaron

Lima Desarrollada en enero de 1881.
Las tropas chilenas, unos 25.000 soldados, dirigidos por Manuel Baquedano, acamparon en el Valle de Lurín, unos 30 Km. de Lima Batallas decisivas de Chorrillos(13 de enero) y Miraflores(15 de enero). Esto le permite a los chilenos entrar victoriosos en la capital peruana y ganar la guerra. Entre heridos y muertos, los chilenos habían perdido el 22% de sus efectivos.
El caudillo peruano, Avelino Cáceres, con lo que quedo del ejercito peruano, y algunos indios y mestizos, se retira a la sierra, e inicia una campaña de guerrillas.

La Sierra Chile organiza un gobierno provisional en Lima a cargo del Almirante Patricio Lynch, quien puso orden y organizo la administración, la policía, los sistemas judiciales, las contribuciones locales y la economía. Chile, dejo a pequeños destacamentos en la Sierra peruana, que tenían como objetivo la captura de Avelino Cáceres. Las tropas chilenas se comportan heroicamente en Sangra( 26 al 27 de junio de 1881), donde derrotan a fuerzas 80 veces mas numerosas que las chilenas.
La Concepción(9 y10 de julio de 1882), donde 77 soldados chilenos son muertos por fuerzas peruanas muy superiores(Juramento de la Bandera), finalmente el 10 de julio de 1883, en la batalla de Huamachuco, el general Gorostiaga, derrota definitivamente al caudillo peruano Avelino Cáceres.
Es la derrota definitiva de las fuerzas peruanas y la firma de un tratado de paz con Chile, que incluía concesiones territoriales. El tratado de paz fue firmado por el general peruano Miguel Iglesias, en el “Manifiesto de Montán”. Esto se formalizara en el Tratado de Ancón del 20 de octubre de 1883.

El triunfo de Chile en “La Guerra del Pacifico”, le permitió comenzar y llevar adelante, los procesos de “modernización” y “desarrollo económico”, al haber obtenido las ricas provincias de Antofagasta( arrebatada a Bolivia) y Tarapacá(arrebatada al Perú), que poseían los yacimientos de Salitre y Guano.

A pesar de que estas oficinas salitreras, finalmente fueron a parar a las propiedades del coronel Ingles John North, quien se hizo millonario con estas adquisiciones. La “teoría del chorreo” se cumplió y fue así como el Estado chileno, y en especial la oligarquía chilena, tuvieran millonarias ganancias, que luego se materializaron con modernización de los puertos, ferrocarriles, industrias, el crecimiento de las ciudades, etc.

Situación de los beligerantes anterior a “La Guerra del Pacifico”
Comparando las posibilidades de los tres países antes del conflicto, es preciso señalar que:
El numero total poblacional de Perú y Bolivia era de unos 5 millones de habitantes (lo que posibilitaba un mayor numero de efectivos para enganche de tropas), además de poseer, importantes riquezas como el Guano, el Salitre y el Yodo, y dos rápidos barcos de guerra.
Pero una de sus debilidades fue la heterogeneidad del soldado conscripto. Muchos grupos étnicos, hacia imposible tal como hoy, obedecer a una orden central .


Lo mismo se puede decir del Perú, la soldadesca compuesta principalemte de indígenas sumisos, que habían sido educados durante siglos en el despotismo incaico, eran fácilmente dominados por caudillos y caciques locales, que los ponían a luchar para defender interese personales, y no los nacionales. La oficialidad de algunos cuerpos del ejercito no llevaron a cabo las ordenes dictadas por los oficiales superiores, ello por diferencias de opinión, envidias, conflictos de intereses y lucha de clases.
Esto dio como resultado, no un cuerpo compacto ni homogéneo en la lucha, sino dispersión y desorden en el combate. Escasa disciplina militar.


El soldado peruano y boliviano en su mayoría fue un indígena mal armado(fusil de chispa) y vestido(hojotas o chalas, ropas de tela y lana), que encarno el prototipo del sufrido soldado boliviano, que marchaba a la guerra, en muchas ocasiones, junto a su mujer e hijos .
A pesar de ello, sus veteranos soldados tenían la experiencia del combate en las múltiples guerras civiles que asolaron a esos países.


En total Perú, tenia un numero de 5 mil efectivos, que pronto llego a contar con unos 8 mil( 5 mil en la frontera y 3 mil en la capital) y Bolivia con un total de 4 mil( de los que se destacaban unos dos mil soldados, llamados los “Colorados de Daza”, armados con rifles modernos “Remington”, mientras los otros efectivos, tenían fusiles menos modernos, de fulminante o chispa. Este cuerpo, fue una especie de guardia personal del general-presidente boliviano.)
Importante es resaltar que el desplazamiento de este contingente, planteo desde un principio una gran dificultad, por la lejanía del teatro de operaciones de la capital boliviana, donde llegaban todos los voluntarios de las provincias altiplánicas, a enrrolarse en el ejercito.


De igual forma la estabilidad política de ambos países en aquel periodo, dejaba mucho que desear. Tanto en Bolivia como en Perú, los presidentes del periodo, habían llegado al poder vía golpes de Estado y mediante votaciones viciadas. Fueron ellos, los generales Melgarejo, Daza y Campero en Bolivia y los generales peruanos Pardo, Prado y Piérola. Políticamente, estos países no eran estables y Chile era la envidia de estos, pues, antes como hoy, era señalado como un modelo de civismo y orden institucional.


Chile tenia hacia 1879, unos 2 millones de habitantes. La ventaja de nuestro país, era su estabilidad política , orden en las arcas fiscales, un cierto sentimiento de “Patria” que cohesionaba el imaginario colectivo de la “Nación” , que quedo en evidencia cuando se dice que: “...soldados no faltaron durante toda la guerra, y en su comienzo hubo que rechazar a muchos, pues en compactas masas se abalanzaban a los improvisados cuarteles pidiendo ser admitidos” .
A pesar de su escaso numero(unas 2500 soldados), estos eran rudos y disciplinados combatientes de las Guerras de Arauco y tenían una larga y gloriosa tradición guerrera, que nacía con las Guerras de Independencia, las Guerras Civiles de 1830, 1851, 1859, la Guerra contra La Confederación Perú Boliviana en 1836-1839, y la Guerra contra España en 1865.

Luego de la invasión a Antofagasta, en un corto plazo se organizo un cuerpo militar estable, que supero los 5 mil soldados voluntarios, que formaron en Antofagasta, cuatro batallones. Estos eran los mineros y obreros de las faenas del salitreras que trabajaron en Antofagasta y Tarapacá .


En todas las ciudades se formaron batallones cívicos(compuestos por civiles: abogados, estudiantes, agricultores, mineros, empleados, profesores, etc), siendo sus jefes y oficiales ciudadanos de esas localidades. Los voluntarios y soldados en general, ascendieron a oficiales, durante las rudas campañas de la guerra.
Los regimientos ya existentes, sirvieron de base a los que posteriormente se crearon, aumentando su dotación. Los 4 batallones de infantería de línea, se trasformaron en regimientos de 1200 soldados c/u. Al regimiento de artillería, se le aumento su dotación y material, y se creo otro. Los regimientos de caballería, Granaderos y Cazadores, se les aumento sus plazas y se creo otro, con el nombre de Carabineros de Yungay.


En cuanto a las armas disponibles antes del conflicto, Chile poseía unos 12.500 fusiles Comblain, 2000 carabinas Winchester y Spenser, 12 cañones de montaña y 4 de campaña marca Krupp.
El material de combate chileno, era moderno. Ya iniciada la guerra, el trasporte chileno Loa, escolto unos vapores que venia de Europa, con armas y pertrechos militares(el Zena y el Gleneg de matricula Alemana), que llegaban desde Paris y Londres. Este llego a nuestro país, por el Estrecho Magallanes y salvo ileso de la fallida emboscada que le preparaba la Unión, en las aguas del sur de Chile.


Por su lado, el Perú y Bolivia, también recibieron pertrechos militares, desde Panamá y Costa Rica(violando la neutralidad de estos países) material bélico proveniente de USA.
Podemos señalar a este conflicto, como una de las primeras guerras modernas del cono sur, pues fueron utilizados por ves primera, barcos blindados, ametralladoras, minas eléctricas, el telégrafo, torpedos y modernos fusiles.
Las Fuerzas Marítimas
Bolivia jamás tuvo Armada, es por ello que por la hegemonía en el Pacifico sur, se enfrentarían las armadas de Chile y Perú.

Fuerzas Marítimas de Chile.
Chile había mandado construir a Inglaterra, en el puerto Militar de Hull, bajo la dirección expresa del Constructor en Jefe de la Real Armada Británica, dos barcos blindados, con la mas moderna tecnología de la época. El Blanco Encalada y Lord Cochrane; que habían sido botados al mar entre 1874 y 1875. Superiores a los blindados peruanos y argentinos en blindaje y poder de fuego, habían sido adquiridos bajo la administración del Presidente Errazuriz Zañartu y su ministro Abdón Cifuentes.
Además Chile contaba con 5 barcos de madera: Chacabuco, Magallanes, Ohiggins, Covadonga, Esmeralda. Después adquirió Chile, los transportes armados Amazonas y Angamos. Importante señalar que barcos de la Cia. Sudamericana y Compañía de Lota, fueron arrendados al Estado chileno.


La Escuadra chilena estuvo a cargo de Juan Williams Rebolledo, que posteriormente renunciara al mando, siendo nombrado para el cargo, Galvarino Riveros.
La tradición marinera chilena, había estado forjándose desde la llegada de los inmigrantes vascos a nuestro país, que databa ya del siglo XVIII: y luego fue potenciada con la implantación del modelo naval ingles, en la Marina Chilena.

Fuerzas Marítimas de Perú.
Existía una brecha tecnológica de diez años de diferencia, entre los barcos peruanos y chilenos. Los blindados peruanos. Huascar e Independencia, habían sido botados al mar, entre 1864y 1865. Menos artillados y blindados, pero con mayor movilidad que los blindados chilenos.
Tenia el Perú, además dos fortaleza flotantes, Atahualpa y Manco Cápac, muy artilladas pero de escasa movilidad.
Además dos corvetas modernas, La Unión y Pilco Mayo.
Por otro lado, su principal puerto, El Callao desde hace mucho que había sido fortificado y artillado.
Arica, otra importante plaza peruana, y que defendía la costa sur del Perú, también era una formidable, e inexpugnable fortaleza.


El ejercito chileno, tuvo éxito en las acciones de asalto, a pesar de que siempre los fuertes, empalizadas y fortalezas, estaban muy bien artilladas, minadas y defendidas.

Formación del Batallón Atacama

Declarada la guerra a la “Alianza”, el 23 de febrero de 1879, el comandante general de armas de la Provincia de Atacama, decreto un bando que decía; “Llámese al servicio a todos los oficiales, clases y soldados, del Batallón Cívico de Copiapó y a todos los ciudadanos que según al articulo 156 de la Constitución del Estado, están obligados a inscribirse en el registro de las milicias nacionales. Comisiones al Sargento Mayor Lesme Sierralta, para que proceda a hacer las inscripciones”.
Es así que con el apoyo de algunos ediles de la Municipalidad de Copiapó, entre ellos Telesforo Espiga, Anselmo Carabantes, Nicolás Igualit, Joaquín Calderón y el cura Guillermo Juan Carter , formándose una comisión para el enganche de las tropas y el mantenimiento de esta . También se contó con el apoyo monetario de Candelaria Goyenechea viuda de Gallo y en general de toda la ciudadanía, que presurosa donaba cantimploras, dinero, vestuario, alimentos, bolsas tabaqueras, morrales, armas, frazadas, cotas azules para el uniforme, etc. Incluso algunas compañías de teatro y opera, realizaba funciones para recaudar el dinero necesario para el equipamiento del batallón.


Se dispuso que el Intendente de Atacama, señor Guillermo Matta, impulsara y centralizara, los esfuerzos de las comunas de la provincia para la formación del cuerpo de guerra.
Se crean compañías de voluntarios(mineros, artesanos, industriales, agricultores, estudiantes, pequeños comerciantes y ciudadanos en general) que forman el Batallón Cívico .


La afluencia fue mayor de la esperada: “...pasa de 60 el numero de voluntarios que se han enrolado hoy, para formar el medio batallón que marchara el norte. Todos son mineros, independientes, que irán a la guerra únicamente para servir a la patria que necesita, por ahora, de sus brazos y energías para defender la integridad del territorio chileno”
De todas parte llegaban los voluntarios, principalemte de las faenas mineras, tales como Chañarcillo, Lomas Bayas, Puquíos, Chimbéros, Cerro Blanco, Chañaral, Huasco, Labral, Carrizal, etc. Según una fuente; “...llegaban cantando cuecas y gritando los Viva Chile, mueran los Cholos”
Vicuña Mackenna, veía en estos reclutas a: “...briosos soldados mineros en su mayor parte provenían de zonas análogas y fronterizas del desierto, no pocos de aquellos bronceados obreros de atlética musculatura, arrastrabales a la guerra un heroico recuerdo. Eran los soldados del malogrado Pedro León Gallo, que desde Chañaral a Illapel sentían el clarín de la marcha, y corrían a alistarse en las filas de los combatientes de la patria”.


Se desprende de esta lectura, que los mineros del norte formaron un cuerpo único de similares características, nos referimos a los Batallones Atacama y Coquimbo, que entre ellos se trataban de “compadritos”.
El 03 de mayo el ministro de Guerra comunica; “...poner en servicio activo dos compañías mas del batallón cívico de Copiapó”. Con este incremento el Batallón Cívico, aumentaba a 600 soldados, enterando un total de 900 reclutas en la Provincia de Atacama.
De estos primeros voluntarios, unos 500 fueron trasladados inmediatamente a engrosar las filas del Segundo de Línea. Este primer grupo de voluntarios, se embarco en Caldera durante los días 05 de marzo en el vapor “Itata”, el 09 de marzo en el vapor “Copiapó” y los restantes en el vapor “Tolten” el 17 de marzo, e iba al mando el oficial Jorge Cotton. Desembarca en Antofagasta, para luego continuar al mineral de Caracoles y Calama, donde tiene su bautizo de fuego, en el Combate de Topater .

Un diario de la época escribía el 15 de abril, en relación a los voluntarios de batallón Cívico Copiapó; “...ayer se completo el numero de oficiales que debe llevar de dotación el cuerpo que se forma en esta ciudad para marchar a la guerra y se ha nombrado como Comandante al Teniente Coronel, Juan Martínez Bustos(...)hoy llegaron 14 enérgicos mineros de Chañarcillo, ese semillero de bravos, de donde salieron la mayor parte de los Suavos del año 1859”
Al 23 de abril, el total de voluntarios era de 450 hombres, que orgullosos desfilan por la calle Atacama.
Luego de completar la dotación con sus cuerpos de Oficiales, clases y soldados, los bravos de Copiapó, se disponen a partir a Caldera para la instrucción militar y de allí embarcase al norte, para emprender las acciones de guerra. El 26 de mayo de 1879 los integrantes del batallón se retiran a sus casas para despedirse de sus familiares.

Tal vez una de las escenas mas emotivas, fue la que vivió Clementina Cobo, novia del soldado poeta Rafael Torreblanca y que se disponían a casarse; “...ella era una jovencita delgada de grandes ojos oscuros y cabello negrísimo”. Antes de partir Torreblanca le entrega un poema que dice así:
“ Lucero misterioso del amor, que brilla entre nubes escondido, al furgor de tus rayos he sentido tembloroso mi pecho palpitar.
Voi a partir; el dedo del destino me señala quizás en lontananza un remoto sedero de esperanza que conduce a las gradas de tu altar.


Voi a buscar en medio de la guerra, entre el humo sangriento del combate, una bala piadosa que me mete o un rayo de luz para mi sien; Un rayo que alumbrando mi existencia me permita llegar hasta tu lado de triunfales laureles coronado, para ponerlos todos a tus pies.
Cuando suene el clarín de la batalla, bastara, Clementina, tu memoria, para lanzarme en pos de la victoria con altivo y osado corazón: I si el plomo enemigo me derriba, tu nombre solo, fúlgido lucero, brotara de los labios del guerrero, como el postrero i eternal adiós.
Mil veces por dichoso me dará si al tomar el fusil de la matanza, una sola palabra de esperanza pudiera de tus labios arrancar; I si caigo y derramas una lagrima por la memoria pálida del muerto, las arenas candentes del desierto conmoverse mis restos sentirán.


Cuando bese la brisa tus mejillas y jugando en tu rubia cabellera(¿?) a tus oídos murmurare placentero vagas frases de goces i de amor, Entonces ¡ a ¡recuerda que te adora mas que a su vida un mísero soldado, que deja al separase de tu lado, en estas líneas su postrero adiós”
El 27 de mayo de 1879, se traslado por ferrocarril a Caldera, primer contingente del Batallón Cívico Atacama y dos Compañías de Bomberos, con la misión de instruirse en las tácticas de guerra , construir fuertes para impedir el desembarco de la tripulación del Huascar y hacer frente a los posibles incendios que se producirían en Caldera, si el puerto era bombardeado por el monitor peruano.


La oficialidad del Atacama, era netamente copiapina, y habían salido algunos del Liceo de Hombres de Copiapó, donde sus estudios de matemáticas, les daba el titulo de “ingenieros”. Se destacan entre ellos el Capitán Ramón Vallejos, y los Tenientes; Andrés Wilson, Moisés Arce, Rafael Torreblanca Dolarea, Juan Gonzalo Matta, Juan Agustín Fontaine, José Vicente Blanco.
Una petición realizada por los oficiales decía; “...quisiéramos llevar a la pelea una bandera trabajada por manos copiapinas. Al contemplarla sentiríamos mayor valor, con solo recordar que en este símbolo que nos lleva la triunfo, hubo una mano delicada, hubo un ser querido que trabajo”. Esta petición hace eco en el comandante Juan Martínez, quien plantea esto al Intendente Matta.


Así nace el Estandarte del Batallón Atacama hecho por las damas copiapinas. Entre ellas se destacan; Beatriz Matta, Luisa Manterola, Elena Salazar, Clariza Manterola, Carlota Leinez, Margarita Meléndez de Mandiola, Filomena Picon de Garin, Petronila Saavedra de Merino. El trabajo se concluyo en cinco meses. Era un bello estandarte de seda lacre con una brillante estrella de plata en medio: “...bordaron con hilo de plata la estrella central y en hilo de oro, los flecos y ribetes”
Para evitar un posible desembarco de la tripulación del “Huascar” y la “Unión” que asechaba las costas chilenas, se dispuso la construcción de tres fuertes en Caldera, en el norte, el sur y centro de la bahía. Esto se realizo bajo la dirección del teniente coronel Walton y la colaboración de los oficiales Andrés Wilson y Rafael Torreblanca.
El manejo de los explosivos (por ser en su mayoría mineros) y las nociones de matemáticas e ingeniería, fueron de gran ayuda para el logro de este objetivo.


Los ánimos eran excelentes, solo faltaba entrar en combate y apertrechar a los bravos como lo estipula una telegrama enviado por Gonzalo Matta, al ministro de Guerra: “ He recibido por el vapor Tolten 538 rifles Grass, 600 pantalones de lona, 37.500 tiros de bala, 600 kepies paño azul, y otros tantos de lona, 600 levitas-capotes, 1200 camisas blancas, 600 pares de medias y botas, 250 frazadas y mantos...Como Usía puede notar faltan para completar el equipo de este cuerpo el correaje, los pantalones, 350 frazadas o mantas i 600 porta capotes o mochilas las que tampoco han venido...el correaje de los Minnie(fusiles), quedaran en uno o dos días adaptado a los nuevos fusiles i los 12 que faltaban para la dotación, se enviaran del Coquimbo, donde quedaron.”


El 14 de octubre de 1879, el Batallón Atacama No 1, al mando del teniente coronel Juan Martínez, se embarca en Caldera con destino a Antofagasta, en el trasporte “Itata” que fue escoltado por los barcos de guerra “Magallanes”, “Lamar” y “Toro”. El Atacama No 1, contaba con un total de 590 soldados.


Una ves en Antofagasta, el Atacama recibe en solemne acto en la Plaza Colon; donde se concentraron los 9 mil soldados del ejercito chileno; el estandarte confeccionado por las damas copiapinas. Fue padrino de este Estandarte, el Coronel Emiliano Sotomayor(en representación del Intendente de Atacama). Luego de ser entregado, el comandante del Atacama, Juan Martínez, pronuncia estas palabras: “...este estandarte que en estos momentos se nos entrega, simboliza y representa el honor de Chile y, sobre todo, el honor de la noble provincia de Atacama, que nos ha enviado. Espero que moriremos, antes de permitir que esta enseña sagrada, caiga en manos de enemigo y la profane...ayudado por vosotros juro defender con mi sangre y la vuestra ese noble pedazo de nuestro querido tricolor”


Este amor patriótico se encarnó principalmente, en los llamados Juramentados de Atacama, cinco jóvenes oficiales atacameños, que rinden su vida en la batalla, por un compromiso asumido durante la campaña guerrera. Estos juramentados fueron los oficiales Blanco, Vallejos, Wilson, Arce y Torreblanca.
En su libro “Adiós al Séptimo de Línea”, Jorge Hinostroza, escribe los siguientes versos, inspirados en los poemas de Torreblanca y el heroísmo de estos atacameños. Posteriormente el grupo musical “Los Cuatro Cuartos”, escriben una hermosa canción, que será modificada luego, para formar parte de la actual Marcha de Desfile del Rin 23 “Copiapó”, la letra incluida dice: “Rin 23 honor y gloria, ese es nuestro lema somos Copiapó”.
A continuación la letra de la canción de los “Los Cuatro Cuartos”
A defender la patria amenazada, partieron cinco valientes desde Atacama.
eran cinco mineros de faz tostada, los que así juraron con toda el alma.
Partimos juntos, juntos luchemos, seremos todos igual que hermanos y si uno muere, que mueran todos, digan juramos, jurado hermano.


Fue en la batalla de San Francisco, peleando cual titanes juramentados, tres de aquellos bravos muertos quedaron( Blanco, Vallejos, Wilson) y sobre estas tumbas este epitafio.
Cayeron entre el humo del combate, peleando por su patria y por su honor, heroicos y esforzados de Atacama, valientes de Atacama adiós, adiós, adiós.
Frente a las defensas y los cañones, con que defendían la entrada a Tacna, fieles hoy cumplieron su juramento los dos que quedaban del Atacama( Torreblanca, Arce)
Juntos cayeron entre las balas, mezclando su noble sangre, sangre de hermanos, y desde lo alto sus camaradas, fueron repitiendo este epitafio.

Rafael Torreblanca Dolarea
El Soldado Poeta.

No cabe duda que fue uno de los grandes héroes chilenos de la Guerra del Pacifico, fue Rafael Torrebelnca Dolarea.
De Subteniente, paso al grado de Teniente y luego Capitán, luego de sus lucidas actuaciones en las batallas de Pisagua, Dolores, San Francisco, yendo siempre a la vanguardia de sus bravos, y dando extremas muestras de valor, fue acribillado a balazos y bayonetazos en la batalla del Alto de la Alianza o Tacna, donde muere heroicamente: “...fatigado de ascender, al ángel de los heroísmos plegó sus alas sobre sus pálidas sienes y le llevo en sus brazos al empíreo de los inmortales”.
Nace en Copiapó el 6 de marzo de 1854, siendo el undécimo hijo de don Rafael Torreblanca y doña Maria Dolores.
Estudio en el Liceo José Antonio Carvajal, actual A-4, en Copiapó, donde de igual forma funcionaba La Escuela de Minas de esta ciudad. Allí se destaco en las asignaturas de matemáticas, química y literatura, materia que le era muy inspiradora para la escritura de sus poemas. Sin embargo tenia una vocación minera, de hecho antes de estallar la guerra, tenia algunos proyectos mineros, que dejo de lado por ir a la guerra, dejándose arrastrar por el romanticismo de la época.
A si como su proyecto de casarse con la copiapina Clementina Cobo“...ella era una jovencita delgada de grandes ojos oscuros y cabello negrísimo”. Antes de partir a Caladera a la instrucción y pensando que jamás volvería a ver a su amada, Torreblanca le escribe este poema llamado “El Adiós”

Lucero misterioso del amor, que brilla entre nubes escondido, al fulgor de tus rayos he sentido tembloroso mi pecho palpitar.
Voi a partir; el dedo del destino me señala quizás en lontananza un remoto sedero de esperanza que conduce a las gradas de tu altar.
Voi a buscar en medio de la guerra, entre el humo sangriento del combate, una bala piadosa que me mate o un rayo de luz para mi sien; Un rayo que alumbrando mi existencia me permita llegar hasta tu lado de triunfales laureles coronado, para ponerlos todos a tus pies.
Cuando suene el clarín de la batalla, bastara, Clementina, tu memoria, para lanzarme en pos de la victoria con altivo y osado corazón: I si el plomo enemigo me derriba, tu nombre solo, fúlgido lucero, brotara de los labios del guerrero, como el postrero i eternal adiós.
Mil veces por dichoso me dará si al tomar el fusil de la matanza, una sola palabra de esperanza pudiera de tus labios arrancar; I si caigo y derramas una lagrima por la memoria pálida del muerto, las arenas candentes del desierto conmoverse mis restos sentirán.
Cuando bese la brisa tus mejillas y jugando en tu rubia cabellera(¿?) a tus oídos murmurare placentero vagas frases de goces i de amor, Entonces ¡ a ¡recuerda que te adora mas que a su vida un mísero soldado, que deja al separase de tu lado, en estas líneas su postrero adiós

Por tener algunos estudios, fue nombrado subteniente de la 2º Compañía del recién formado “Batallón Atacama”, que luego de ser creado, marcha al puerto de Caldera, a las instrucciones militares. Además de estas, los soldados, debieron construir dos fuertes, para repeler las posibles correrías de Huascar.
Torreblanca, al mando de la 2º Compañía, es encargado de la construcción del fuerte Norte, llamado luego fuerte “Arturo Prat”, en honor al marino chileno sacrificado en Iquique, y que tendrá un cañón de 150 libras para defender el puerto.
Antes de marchar al norte, el soldado poeta escribió las estrofas:

En campaña soldado y no poeta, mi lira es hoy un refulgente acero, y mi música el toque de corneta que a cumplir sus deber llama al guerrero.
No tengo ya esas notas que arrancaban el sentimiento al corazón ardiente, y en amorosos cánticos llevaban tiernos tributos de pasión ferviente.
El amor, ¡ay!, si en mi alma se atesora, es aquel que la Patria a mi me inspira el deseo de verla triunfadora, de verla libre y que al progreso aspira.

De las dos primeras gloriosa jornadas del “Atacama” en Pisagua y Dolores, fue esta última, donde Torreblanca lleno de congoja, al saber de la muerte de sus dos mejores amigos, los oficiales Ramón Vallejos, Vicente Blanco, Andrés Wilson , escribe en una de sus cartas:
“...A mediodía, pocos momentos antes de abandonar aquellos sitios, nos reunimos en rededor de los pobres compañeros y alzándolos en 4 fusiles los llevamos a la sepultura. Nadie pronunciaba una sola palabra, pero las lagrimas brillaban en todas las miradas a medida que la tierra los cubría.
En una tosca cruz que colocamos sobre su tumba, escribí con lápiz lo siguiente: Cayeron entre el humo del combate, victimas del deber y del honor.


Denodados y heroicos compañeros, valientes de Atacama Adiós, Adiós”.
Luego de las acciones de San Francisco, Torreblanca es promovido al grado de Teniente. Con ese grado se batirá en Tacna, su ultima batalla: “...pero antes, Rafael Segundo Torreblanca ganaría sus galones de Capitán en el combate increíble de la Cuesta de Los Ángeles (22 de Marzo de 1880), una formidable fortaleza natural, considerada inexpugnable por los propios peruanos”.
Luego del asalto y toma de esta fortaleza, Juan Martínez Bustos, Comandante del “Atacama”, escribe a sus superiores;
“Como un deber de gratitud y un ejemplo de estimulo me permito insistir antes V.S. recomendando muy particularmente al teniente Torreblanca, quien en las tres acciones de guerra en que ha tenido la gloria de tomar parte el Batallón, se ha distinguido por su valor y buenos acuerdos. En esta virtud me tomo la libertad de pedir a V.S. el inmediato ascenso de este Oficial para Capitán del Cuerpo”.

Los ejércitos chilenos no solo tenían que combatir solo contra los peruanos y bolivianos, sino que también contra el clima, la sequedad y las nuevas pestes y enfermedades. Una de las enfermedades principales a las cuales los ejércitos chilenos tuvieron que sobreponerse fue el mal de la “terciana”, como cuenta Igor Mora; “...cuando salió el Batallón Atacama. Hacia el Alto de Tacna, para participar en la gran batalla que se aproximaba, el capitán Rafael Torreblanca Dolarea aun no se reponía del todo de una grave enfermedad...en Moquegua había sido victima de los mosquitos que le transmitieron el mal de la terciana...había estado postrado sufriendo paroxismos febriles, en el campamento de Las Yaras. Así, convaleciente y con su organismo debilitado, hizo la penosa marcha junto a sus camaradas atacameños para atacar a los Perú-Bolivianos que les esperaban fuertemente en lo que llamaron “Campo de la Alianza”.
Será en esta batalla, que los dos juramentados del Atacama que aún vivían, murieron juntos cumpliendo con el juramento de: “...y si uno muere que mueran todos”.


Juan Martínez Bustos, escribe lo siguiente a sus jefes:“...me hago un deber de proclamarlo aquí, recomendado a la consideración y recuerdo de la nación chilena muy en particular al capitán Rafael Torreblanca y Ayudante mayor señor Arce, que superaron todo arrojo cayendo en medio de las filas enemigas como solo caen los héroes acribillados de balas y bayonetazos”. Torreblanca muere a los 26 años de edad.
Al encontrar sus compañeros su cadáver, les impresiono tanto que vertieron lagrimas de pena por tan lamentable perdida. Uno de los capitanes del Atacama, Antonio Maria López, dice;
“!Oh amigo, cuantas lagrimas nos cuestas!
...no pudimos reprimir las lagrimas cuando vimos el cadáver del mas querido de nuestros compañeros”

Luego de Tacna, los cuerpos de los valientes son trasladados a Copiapó, habían quedado en el campo de batalla 78 atacameños.
Los partes y comunicados decían lo siguente:

“Junio 22 de 1880.
Señor comandante general de Armas de Antofagasta.
Algunos copiapinos residentes han nombrado una comisión para acompañar los restos de los oficiales del Batallón Atacama No 1
Si los restos vinieran en transporte nacional ruego a Us. Me diga si habría inconveniente para que se diera pasaje hasta Caldera a dicha comisión. Como estos hombres son de distinción patriótica empeñan la gratitud empeñarían la de Copiapó en este caso.
Fdo. Guillermo Matta”

Al enterarse de la desafortunada noticia, todo Copiapó, vistió riguroso luto, para asistir a la misa por el descanso de su cuerpo. “Torreblanca fue un héroe indiscutido y un modelo para la juventud de Atacama y de Chile...fue un hombre que por su honor, conquisto la gloria”

Comandante del “Batallón Atacama” No 1, 13 de julio 1880.

El 25 de julio llegaron a Caldera los restos gloriosos de los oficiales del Atacama No 1, y aquella patriótica población supo honrarlos como ellos merecían; El fuerte Atacama al cual pusieron los bravos atacameños los cimientos i al cual dieron el nombre de su batallón, i que hoy es una defensa de aquel puerto, sirvió de capilla fúnebre, para depositar los cadáveres i aguardar allí el momento de trasladarlos al cementerio de esta ciudad.
Durante los días que permanecieron en esa capilla militar una guardia de honor estuvo en sus puertas i durante ese tiempo también toda la población de caldera fue a dejar ofrendas de respeto y coronas de laureles sobre netos ataúdes.
Rara vez e podido contemplar un espectáculo tan conmovedor, i al mismo tiempo que revelara tan espontáneos sentimientos.
Dos días después, el 27 se le esperaba en esta ciudad i el pueblo entero con sus corporaciones mas respetables a la cabeza, acudió al paseo Ohiggins, para acompañarlos al cementerio. El cuerpo de bomberos en esta vez, como en otras, se esmero en probar en cuanto estima los grandes hechos; los gallos de manguera trasformados en sendos i magníficos carros mortuorios recibieron a los seis cadáveres.


Para completar el homenaje que se tributaba atan ilustres difuntos, el Cuerpo de Bomberos auxiliados en esto por el vecindario con erogaciones, erigió en la plazoleta del teatro un soberbio arco triunfal, bajo cuyo circulo cautelado por los nombres de ; Pisagua, Dolores, Los Ángeles, Tacna, que eran victorias memorables; pasaron los cadáveres de Torreblanca, i de Arce, de los hermanos Martínez, de Valenzuela y de Silva, no ya entre el estampido de las balas, como cuando aquellas victorias obtenían, sino en medio del silencio y respeto de un pueblo que los honrraba como a héroes i como mártires. Los apellidos de todos ellos decoraban las frases de las columnas del arco de triunfo. En el frontis de arco i dando vista al accidente se leía la siguiente estrofa: “Pelearon como héroes, al sellar con su muerte la victoria, nos han legado Oh Patria, nombres ilustres por eterna gloria”


Puedo asegurar a UD. Sr. Comandante, que nunca Copiapó ha presenciado un acompañamiento fúnebre mas numerosos y mas solemne. En toda la extensión de la calle de Atacama flameaba la bandera de Chile a media asta, se decoraron las puertas y ventanas enlutadas con crespón negro i de todas ellas caían materialmente lluvias de flores sobre los carros mortuorios.
Una vez llegados al cementerio y depositados los ataúdes en la bóveda Sepulcral de la Sociedad de Artesanos, generosamente ofrecida por ella con este objeto, i pronunciaron discursos alusivo al acto varias personas de esta localidad.
Entre estos hizo uso de la palabra primeramente el Procurador Municipal don Manuel Concha ramos i designado por la comisión de la Municipalidad i de esta comandancia para llevar a los gloriosos muertos una ofrenda sentida de admiración y de respeto en nombre de ellos.


Esta ha sido Sr. Comandante la manera como el pueblo de Copiapó ha honrrado la memoria de los que han caído al pie de las trincheras enemigas, en los Altos de Tacna, poniendo aun mas de relieve las hazañas del glorioso Batallón de la provincia.
No ha habido mas que una sola voz para aplaudir sus hechos y para enaltecer su muerte. Con todo lo que es verdaderamente grande, como todo lo que es eminentemente justo, el Batallón Atacama No 1 ha impuesto respeto y ha obligado a la gratitud aun a sus mismos obstinados detractores. Hoy ya no los tienen i todos hoy confiesan que esa pequeña legión de soldados cuidadnos es una legión de soldados valerosos dignos de figurar a la vanguardia del Ejercito de Chile y capaz, como lo ha sido, de dar triunfos a la patria ilustres a nuestras armas victoriosas.
Debía usía Sr. Comandante , como jefe del heroico Batallón, esta narración sencilla de un acontecimiento que tanto interés despierta en toda alma generosa y la debía además al noble padre que me confiara la guarda de sus derechos en la inhumación de sus dos hijos. Quedan desde ahora bajo el ampara de la tierra de Chile y sus nombres y sus hechos se recordaran perpetuamente en unión de sus otros compañeros como recuerdan los pobres varoniles a aquellos de sus hijos que han muerto gloriosamente por su causa.


Solo en esta convicción y en cumplimiento de mis altos deberes, el corazón de un padre puede hallar consuelo.
Estrecho desde aquí la mano del valiente jefe del Batallón Atacama No 1 a quien la Patria tarda en hacer justicia acordándole merecida recompensa.

Fdo. Guillermo Matta”.

Acciones de guerra en las que participo el
“Batallón Atacama”

El historiador Encina criticaba el alto mando chileno, porque no tenían estrategia alguna de combate. Nada de movimientos envolventes , de cruce de fuerzas, de ocupar señuelos(era una deshonra el recurrir a señuelos y trampas en la guerra, se tildaba de cobarde al que las utilizaba), de realizar grandes emboscadas, etc.
Una vez que escaseaban las municiones, la pelea era frontal, cara a cara con el enemigo, empuñando el corvo o cargando a la bayoneta, pecho al frente; “cargando a la chilena” como se le llego a conocer. Luego de eso, la carnicera.

1.- ASALTO Y TOMA DE PISAGUA:
El 28 de octubre de 1879 a bordo el transporte “Limarí”, se embarca el “Atacama” desde Antofagasta, en dirección al puerto de Pisagua.
Primera Acción Gloriosa del Atacama.
Pisagua esta situada al pie de unos escarpados cerros y arenales, de unos 500 de altura. En la cima se encuentra un lugar llamado “Hospicio”, donde comienza la Pampa del Tamarugal. Su playa tiene unos 500 metros desde la costa a los cerros, por allí sube en zigzag el ferrocarril que lo comunica con las salitreras. Había dos muelles de madera, el resto del litoral es rocoso donde azota el mar violentamente. No existe una gran planicie litoral.
Para la defensa del puerto se desplazan cañones y ametralladoras en diferentes posiciones.
Defendían las playa 600 peruanos al mando del coronel Recabarren, quien ese día sede su puesto al general Buendía. Además una compañía boliviana de 1000 soldados al mando del general Villamil.

Al amanecer del 2 de noviembre del 79, se produce el asalto y toma de Pisagua.
Los mas de 9 mil soldados chilenos, eran dirigidos por el General Erasmo Escala.
Los trasportes utilizados fueron cuatro buques de guerra; Magallanes, Ohiggins, Cochrane, Covadonga, además de 14 buques mercantes y uno de vela, todos convertidos en trasportes de tropas.
Previo al desembarco, ocurre un bombardeo a cargo de los barcos de guerra chilenos, sobre los fuertes norte y sur. Esto para debilitar las defensas de la playa.


Escala, dispone que esta operación será encabezada por los batallones Buin, Primero de Línea, y Atacama. Estos son llevados a la playa en unos 15 botes y lanchas de desembarco .
Por orden de Juana Martínez, en la primera lancha desembarcarían 20 soldados escogidos, al mando de Torreblanca ; “...quien le fue concedido el privilegio de portar la bandera en esta temeraria acción”. 15 atacameños comandados por Belisario Martínez, fueron los primeros en llegar a la playa y atacaron a la “chilena”(a la bayoneta”, las posiciones enemigas.
Luego de unos instantes la primera y segunda compañía capitaneadas por Juan Soto Aguilar y Ramón Vallejos, ocuparon importantes posiciones en la costa.
Finalmente a las 10 am. Se dirige a la playa una flotilla de solo 450 hombres y no 900 como había planeados el ministro Sotomayor.


Cuando la flotilla entro al área de fuego, recibió descargas sucesivas y tupidas que causaron algunos muertos. Una ves desembarcaban las tropas, las lanchas regresaban a los buques a buscar mas soldados.
“...a unos treinta metros de la playa los soldados chilenos se lanzan al mar, en demanda de tierra, se dice que el mar parecía hervir a consecuencia del intenso tiroteo de las fuerzas aliadas...y para desembarcar debían tirarse al agua en las rompientes de las olas, en las rocas y chorreándoles el agua, entrar en combate”
“...ya en tierra el choque entre defensores y atacantes fue violento y tenaz. La lucha cuerpo a cuerpo con bayoneta calada, no tiene cuartel, los corvos hacen los estragos en las defensas de los enemigos. El ímpetu chileno es arrollados, su avance se hace incontenible. Posiciones tras posición de los enemigos van cayendo en poder de los chilenos”

El Boletín de la Guerra del Pacifico, describe así los hechos del Atacama aquel día: “...los soldados del Atacama sin embargo, subían como culebras la arenosa cuesta, y después de disparar un tiro medio recostado, principiaban a arrastrarse de nuevo hacia arriba. La mayor parte de los avistados desde los barcos, parecían cadáveres, examinados con el anteojo se les veía avanzar, levantando de cuando en cuando, la cabeza para distinguir a sus enemigos y dispararles a quema ropa certeros tiros.
I subían y subían sin mirar atrás i sin preocuparse si eran apoyados, guiados únicamente por su coraje y su bravura. Hubo un grupo de 5 atacameños, entre ellos, según sabemos, el valiente capitán Fraga, que, después de posesionarse de la trinchera formada por la primera vía del ferrocarril, llegaba a la mitad del segundo tramo de la falda i se batía casi a boca de jarro contra los enemigos parapetados en esa nueva posición.


Allí caía herido gravemente el valeroso capitán, que con voz entera sigue animando a sus solados a que continuasen subiendo”
Y mientras esto ocurre la Escuadra continua bombardeando los fortines de la playa.
“La falda en donde se batió el Atacama, estaba cubierta de cadáveres de solados bolivianos, siendo notar el escaso numero de heridos hechos por nuestras balas. Esto lo explicaba un soldado del Atacama diciendo que necesitaban dejar bien muertos a los enemigos que habían ocupado la rivera, porque muchos se hacían los muertos i después les disparan por detrás a mansalva. Sin duda por esto el numero de heridos bolivianos i peruanos no pasa de treinta, mientras que se han contado mas de 350 cadáveres ”
“La gran dificultad de los chilenos no era tanto vencer, sino trepar en un día caluroso, posiciones escalonadas con mucha gradiente. Esa admirable empresa fue ejecutadas en menos de dos horas por nuestras topas, distinguiéndose entre esos audaces escaladores de cerros, los mineros del Atacama, que llevaba la delantera...El enemigo huyo dejando en el Hospicio, nada mas que a los heridos, por la misma razón los prisioneros fueron pocos: unos treinta individuos y 4 oficiales, casi todos heridos ”.

“...a las tres de la tarde se diviso desde los buques una bandera chilena clavada en Hospicio” la había colocado el subteniente del Atacama Rafael Torreblanca, en un poste del telégrafo que le sirvió de un improvisado mástil.
Finalmente el Atacama sufre; 19 soldados muertos, 4 oficiales heridos y 51 soldados heridos.
Las felicitaciones por la heroica acción del combate, no se hace esperar. Los telegramas decían lo siguiente:
Señor Comandante del Atacama Juan Martínez B.
“Felicito a vosotros y a la provincia de Atacama por el distinguido comportamiento del batallón de ese nombre, en el notable ataque y toma de Pisagua.


Fue el primero en el desembarco y fue tropa de ese cuerpo la primera que llego combatiendo a las mas elevadas posiciones enemigas, que se creían inalcanzables solo en vista de ellas puede apreciarse justamente el arrojo de nuestros soldados”.
Aníbal Pinto G. Presidente de Chile.

Señor Comandante del Atacama Juan Martínez B
“Difícil seria señor comandante, encontrar palabras con que expresar la admiración i entusiasmo que ha suscitado en mi alma la conducta heroica de batallón Atacama en el asalto de Pisagua. Ya el país entero representado por sus gobernantes i la opinión publica ha conocido las hazañas del Atacama y constituirán un timbre glorioso de nuestra provincia.
Recibid pues Sr. Comandante i dad vuestros soldados, las mas calurosas i las mas intimas manifestaciones de aprecio y admiración.
Si la patria, como es natural, exige de nosotros mayores sacrificios, yo estoy seguro que se contaran por triunfos del Batallón Atacama cada palmo de tierra del enemigo, conquistado por su esfuerzo i defendido por su constancia y valor”
Guillermo Matta. G. Intendente de Atacama

2.- BATALLA DE DOLORES O DE SAN FRANCISCO: Los Juramentados de Atacama; Blanco, Vallejos, Wilson.

De los 9 mil hombres que componían el ejercito chileno, unos 5 mil, avanzan a acampar y a ocupar el caserío de Dolores, el resto se queda en Pisagua.
Este caserío se encuentra ubicado en medio de una pequeña quebrada, que provee de agua al pueblito, y que esta flanqueado por el cerro San Francisco de unos 200 metros de altura y uno al frente de este, llamado Tres Clavos.
El ejercito aliado esta compuesto por unos 10 mil soldados(dos divisiones peruanas y una boliviana), 12 cañones y un regimiento de caballería.
La batalla comienza el 19 de noviembre de 1879.
La acción del Atacama en esta batalla, se desarrolla cuando el grueso del ejercito chileno, se apertrecha en el cerro de San Francisco, allí se ubican en posiciones estratégicas, en los dos cerros que flanquean el caserío, la infantería, la caballería y la artillería chilena. El ejercito aliado era muy superior en numero, por tanto se presume una lucha cruenta y difícil, mientras llegan los refuerzos solicitados a Pisagua.
Una de las posiciones chilena, compuesta de unos de 30 cañones, a cargo de unos 60 a 70 artilleros al mando del mayor Juan de la Cruz Salvo, fueron sorprendidos por unos 500 soldados aliados que pretendían tomar los cañones. Los artilleros repelieron el ataque dos veces, utilizando sus carabinas y pistolas, y cuando estos estaban ya en desventaja y perdiendo el combate “...la división aliada no consiguió la victoria, porque el regimiento chileno “Atacama”, viendo la situación se descolgó de la meseta, cual avalancha y saltando ágilmente y calando bayoneta y en lucha cuerpo a cuerpo, deshizo las filas aliadas y las aventó en desorden y confusión, persiguiendo a los asaltantes hasta el plano”
El golpe de la carga a la bayoneta realizada por el “Atacama”, fue mortal para los regimientos peruanos Lima No 8 y Ayacucho No 3.


En el Parte de Batalla, el Comandante del Batallón Atacama Juan Martínez Bustos decía; “...el enemigo avanzo protegido por las ondulaciones del terreno, logrando dominar la cima, hasta colocarse a unos 30 metros del lugar que ocupaba la artillería, en numero de mas de 200 hombres...dos veces fue rechazada por nuestros soldados i a la tercera intentona que hizo, fue necesario cargar a la bayoneta, operación que encargue a los tenientes señores Cruz, Daniel Ramírez, Moisés Arce i subteniente Rafael Torreblanca, quienes lograron poner en completo descalabro al enemigo, que empezó a correr dejando a dos jefes.”
En esta batalla el Atacama sufre la perdida del capitán Ramón Vallejos y de los tenientes Andrés Wilson y José Vicente Blanco y 87 soldados entre muertos y heridos. En total las bajas chilenas fueron 217.


“...sus mutilados cuerpos fueron recogidos por sus compañeros y fueron trasladados a la cima del cerro San Francisco, para su sepultación. Los atacameños abrían la fosa con bayonetas, cuando paso por el lugar, el general Erasmo Escala, quien al ver y luego comentar la escena con uno de sus ayudantes, exclamó: Son tan valientes como humanos”.
Luego el soldado poeta, Rafael Torreblanca Dolarea, escribe sobre una tosca cruz de madera, su famosos poema, que hoy forma parte del himno del IRN 23; “ Cayeron entre el humo del combate, victimas del deber y del honor. Denodados y heroicos compañeros, valientes de Atacama Adiós Adiós”
Durante la orden del día, el general en jefe del ejercito chileno Erasmo Escala, felicita al Batallón Atacama, por su arrojo y heroísmo.


Estas acciones del Batallón Atacama, inspiran el espíritu y el alma de Rómulo Mandiola, nacido en el mineral de Chañarcillo y que escribe un articulo en el diario “El Nuevo ferrocarril”, y que decía así:
“El batallón Atacama esta formado casi en su totalidad por mineros de los departamentos de Copiapó, y en el sentaron plaza de simples soldados, jóvenes distinguidos de la sociedad copiapina, que no querían un puesto brillante, sino un puesto de gloria y de peligro, donde pudieran derramar su sangre en defensa de la honra y los amenazados derechos de la patria.
“Quien no conoce de cuanto es capaz el roto del norte, que vive sepultado en el corazón de las montañas que ha abierto con el empuje poderoso de su combo y su barreta, no ha podido sino esperar los hechos asombrosos de valor que hoy todos conocemos. El minero expone hora por hora, minuto a minuto su vida. Salva espantosos abismos y corre sobre ellos con la sonrisa en los labios.


“Héroe desconocido en el trabajo, aprende desde niño a reírse del peligro y a desafiar la muerte. No le temerá denuevo al estampido del cañón, que el también ha manejado la pólvora y rasgado con ella las entrañas de cerros de granito, que parecen lamentarse con alaridos de titán. ¿ Que lucha se precipita sobre el enemigo, ardiendo en fuego de amor patrio, firmemente convencido de que, si no es inmortal, es por lo menos invencible...
“Así lo hemos visto ascender a 2 mil pies sobre el nivel del mar en Pisagua, peleando a pecho descubierto contra enemigos atrincherados, y descender desde el cerro San Francisco, como irresistible alud de bayoneta calada, arrollando cuanto encontraba a su paso”

3.- BATALLA DE LOS ANGELES: Los Bravos de Atacama
Cuando la división chilena ocupo Moquegua, las fuerzas peruanas que las guarnecían, al mando del general Gamarra, se replegaron a la cuesta de Los Ángeles, situada como a 20 kilómetros, y se apertrecharon en la cima del cerro del mismo nombre.


Este es un cerro granítico de unos 300 metros de altura, en forma de espolón, con bordes acantilados y escarpadas laderas, casi en ángulo de 90º. En el fondo corren los torrentosos ríos Torata y Moquegua que en vísperas del combate tenían poco agua, que une en el frente del cerro formando el rió Ilo. Una de las laderas lleva el nombre de Tumilca, que se puede subir solo como mucha dificultad, y la otra Guaneros se consideraba inaccesible, inexpugnable en la historia militar del Perú, esta posición y no tenia senderos. En la parte mas elevada del cerro, una protuberancia llamada el “Pulpito”, coronaba la cima.
La posición era defendida por unos 1500 peruanos de la comandaba el coronel Gamarra. Por su parte los chilenos al mando del general Baquedano, eran unos 4500 soldados.


Baquedano dispuso de una ataque frontal encabezado por el, junto a los batallones Bulnes, Santiago y una parte de la artillería; el otro flanco del ataque chileno fue por los dos costados del cerro. El coronel Muñoz, con el regimiento Segundo de Línea, un batallón del Santiago, 300 cazadores y una batería de artillería, debían deslizarse sin ser vistos por el lecho del rió, y subir la ladera Tumilca, por el sur.


Por el otro costado, el batallón Atacama, al mando del coronel Juan Martínez, debía escalar la posición mas difícil y la mas empinada, la ladera de Guaneros por el norte.
El ataque ocurrió el 22 de marzo de 1880.
El Atacama durante la noche del 21 de marzo salió del campamento, oculto entre la oscuridad y subió muy sigilosamente la cumbre, al mando de su comandante Juan Martínez, escalando la pendiente ayudado de sus corvos y bayonetas que se clavaban en la arena, para poder sostenerse en una gradiente muy empinada. El teniente Rafael Torreblanca, que el día anterior había observado atentamente el cerro de Los Ángeles, sirvió de guía en la arriesgada operación de escalamiento.
“El comandante Juan Martínez, salió con su cuerpo del pueblo de Moquegua, el 21 de marzo a la 9 de la noche. Se le había ordenado penetrar por el cajón del rió de ese costado, escalar la senda y caer de sorpresa sobre el flanco derecho del enemigo, que a esa hora de la mañana estaría siendo agredido por los dos lados. La empresa era atan atrevida que el coronel peruano Chocano, para explicase el asalto, tuvo que suponer que un batallón de zapadores habrían labrado un camino durante la noche”.
“Penetro el heroico cuerpo en el tortuoso cause del rió Torata y antes del amanecer comenzó la ascensión a la cuesta. Los ágiles mineros del Atacama repechavan jadeantes el sendero de cabras con tanta dificultad que tenían que clavar las bayonetas en tierra para apoyarse y seguir subiendo. De este modo dominaron la cumbre sin ser vistos. Entre los primeros en llegar junto con Martínez, se recuerda al capitán Torreblanca, héroe de Pisagua, a un puñado de oficiales y a la cantinera Carmen Vilches.
Luego de un descanso al grito de VIVA CHILE MIERDA, se abalanzan a bayoneta calada sobre las pircas defendidas por los, que viéndose cercados, no resistieron la embestida y huyeron en desorden al poblado de Torata”.
“En la considerada hasta entonces inexpugnable posición peruana, flameo el pabellón chileno y momentos después descansaban en ella las tres columnas en que se dividió la división atacante.


El triunfo levanto el espíritu del ejercito chileno. La hazaña del Atacama, era la demostración de que no habría en el Perú, nada capaz de detener el avance de los chilenos”.
El Parte de Guerra del Comandante Juan Martínez, nos dice que;
“...A las 4 de la mañana ya mi batallón estaba en marcha. Una compañía, la 2º , marchaba de descubierta por el camino de las lomas, y a media cuadra de distancia iban las demás, escalonadas por el flanco para protegerse mutuamente, en el caso que suponíamos muy probable, de que el enemigo que había bajado a los potreros nos atacara en nuestro ascenso...el peligroso asenso por aquellas hasta entonces inaccesibles desfiladeros, que solo permitían a mis solados subir en una fila, asegurándose con manos y pies i usando de sus bayonetas para poder escalar las escabrosas pendientes que a cada paso amenazaban despeñarnos al abismo.


“Difícil me seria expresar a US. Los peligrosos obstáculos que fue necesario vencer, como al mismo tiempo, el entusiasmo i las energías con que mis oficiales y tropa escalaban la cima, a pesar de la gran fatiga y rudos sufrimientos a que iban sometidos i de los cuales, felizmente lograron salir airosos.


“Es así como las primeras compañías i enseguida el batallón casi en su totalidad llegaron a dominar las primeras trincheras enemigas por su flanco derecho. Después de un buen nutrido fuego de fusilera, deseando economiza los 100 tiros por plaza que llevábamos i aprovechándome de la situación aflictiva del enemigo, ordene a los cornetas tocar a la carga, operación que ejecutaron los soldados, al grito varonil de VIVA CHILE, lanzándose sobre las primeras trincheras i consiguiendo desalojarlas una a una, del enemigo que huía despavorido ante el empujes entusiastas de nuestros bravos, hasta que llegamos a la trinchera que enfrenta el camino de la Cuesta de los Ángeles. En este punto mande cesar el fuego, i al cabo de la segunda compañía, Belisario Martínez, enalborar nuestro glorioso pabellón patrio en lo mas alto de la trinchera, a fin de que fuese visto por la artillería i esta suspendiese sus fuegos.”


Esta acción fue decisiva para el desenlace final del combate, pues las otras divisiones que sostenían el asalto, fueron muy bien repelidas por las fuerzas peruanas defensivas. Solo una vez que el Atacama, llego a la cima y se lanza al ataque cuerpo a cuerpo con bayonetas y corvos, los defensores sintieron el miedo y huyeron dejando a los heridos y la victoria fue chilena.
Según las fuentes las bajas chilenas fueron 9 muertos y 41 heridos, ninguna baja del Atacama.

4.- BATALLA DE TACNA O CAMPO DE LA ALIANZA: Los Juramentados de Atacama; Arce y Torreblanca.
El ejercito chileno acantonado en Ilo y Moquegua, que debía expedicionar en Tacna, fue reorganizado en cuatro divisiones. A fines de abril las tres primeras salieron de Moquegua y Locumba, en dirección a diferentes puntos al norte del rió Sama.
El batallón Atacama, formaba parte de la segunda división, que la componían; Batallón Bulnes, Batallón Atacama, Regimiento Segundo de Línea, Regimiento Santiago, Un Escuadrón de Cazadores a Caballo y una batería de artillería Krupp.
Fue nombrado jefe de esta división el coronel Mauricio Muñoz .


En esta batalla el “Atacama” lucho contra los regimientos mas aguerridos y mejor preparadazos de la Alianza, “Los Colorados”, especie de guardia pretoriana del entonces dictador boliviano Daza, y el Regimiento “Zepita” del Perú.
“La marcha fue muy penosa por la falta de agua, el ardiente sol y las arenas que quemaban a los soldados, algunos murieron de insolación. En la noche bajaba tanto la temperatura que muchos para abrigarse hacían hoyos en la arena y se cubrían con ella”.
El ejercito aliado ocupaba una posición que se llamo “Campo de la Alianza”, a 6 kilómetros de Tacna. En la pampa desierta que se extiende a unos 40 Km. al norte de la ciudad, acampaba el ejercito chileno.
Según fuentes peruanas, su ejercito constaba de 6500 soldados al mando del contralmirante montero, el de Bolivia era de unos 5500 soldados la mando del coronel Camacho, además de cuatro escuadrones de caballería bolivianos; teniendo ambos ejércitos como jefe al general Narciso Campero, presidente de Bolivia.


Las posiciones estaban defendidas estratégicamente con baterías de cañones y ametralladoras, emplazadas en fortines ubicados estratégicamente.
El ejercito chileno, al mando del general Baquedano, tenia como jefe de Estado Mayor, al coronel Velásquez, y se componía de cuatro divisiones una “Gran Reserva”, enterando un total de 13 mil soldados.
Antes de emprender la marcha los capellanes dieron la bendición a los soldados, las bandas de músicos tocaron la canción nacional, y sus jefes arengaron a los diferentes regimientos y batallones.
Al amanecer del 26 de mayo de 1880, el ejercito chileno se dirigió a las posiciones aliadas para tomar Tacna. La segunda división, compuesta por los Regimientos Atacama, Santiago y Segundo de Línea, debían de atacar al centro de la línea aliada. Tenían como jefe al Coronel Barceló.


Así se desencadeno uno de los combates mas sangrientos de la “Guerra del Pacifico”, y talvez uno de los mas grandes en la historia militar latinoamericana.
Ello por la cantidad de recursos utilizados por los dos bandos en lo que respecta a hombres, armas, víveres, comunicaciones, fortalezas construidas, y la trascendencia del triunfo chileno en el desenlace final de la guerra.
tanto así que de los 592 soldados del Atacama No 1, quedaron en el campo de batalla 203 heridos y 78 muertos, y era obvio, pues la primera y segunda división del ejercito chileno, ataco frontal a las filas enemigas; “...ambas divisiones atacaron con tal ímpetu, que en una hora llegaron hasta muy cerca de las posiciones aliadas, no obstante ser casi barridas por la metralla y la fusilera ...”
“Luego de cuatro horas de iniciado el combate, las divisiones chilenas agotaron sus municiones, y se retiran a reorganizarse. Fue en esas circunstancias que el Batallón Atacama, sin munición, se vio atacado por el batallón peruano Zapita, causando cuantiosas bajas...”
“En esos momentos se ordeno a la Gran Reserva, avanzar en dirección a las líneas de combate, pero antes los regimientos que ya estaban cerca de las trincheras calaron bayonetas, estos movimientos quebrantaron la moral de los aliados, en tal forma que huyeron en desbandada, dirigiéndose en desordenados grupos a sus respectivos países, los regimientos chilenos tomaron las trincheras aliadas”


El Parte de Guerra del coronel Juan Martínez, señala: “...el combate estaba ya empeñado seriamente i nuestros soldados con su valor imponderable parecían querer disputarse los puestos de mayor peligro. Cada cual trataba de ser el primero, era así como mi batallón junto con el Santiago, i 2º de Línea, atacaban precisamente el centro de la línea enemiga, los puntos en donde tenia colocada tanto en trincheras como en fortines su artillería Kupp y ametralladoras, desde las cuales nos hacían un fuego horriblemente mortífero. Esto sin embargo no impidió que mi tropa siguiera marchando siempre adelante, disputándoles el campo hasta llegar a estrecharse de tal manera que algunos de mis oficiales y soldados vieren en ella la muerte, desgraciada mente con perdidas de sus vidas al enemigo que en ese momento empezó a retroceder.”


“...todos estos jóvenes tanto los que murieron como los heridos, se han conducido de un amanera satisfactoria y me hago un deber en proclamarlo aquí, recomendando a la consideración y recuerdo de la nación chilena muy en particular al capitán Rafael Segundo Torreblanca y Ayudante Mayor señor Moisés Arce que superaron todo arrojo, cayendo en medio de las filas enemigas como solo caen los héroes, acribillados de balas y bayonetazos...la muerte de estos distinguido militares es, una perdida verdaderamente irreparable para mi batallón, pues ambos reunían en si, dotes superiores y de gran utilidad”
“...el potente ejercito Perú-boliviano, atrincherado en las posiciones del Campo de la Alianza, que creía inexpugnables, estaba desecho a las dos y media de la tarde..los peruanos se retiraron a Arequipa, y los Bolivianos a Puno”.
Mueren como héroes los joven oficiales; Rafael Torreblanca Dolarea, el soldado poeta, Moisés Arce, el abanderado del Regimiento, y los hijos del comandante Juan Martínez; Melitón y Walterio Martínez.


“La triste noche del 26 de mayo, a los fuegos del vivac, se realizo la impresionante ceremonia fúnebre, hecha a los atacameños, que morían tan lejos de la patria. El comandante Martínez en su supremo dolor, a la vista del cadáver de sus hijos manifestó: “...Dios me los dio, la patria me los quitó. Como padre lloro la muerte de mis hijos; como chileno me enorgullezco que hayan caído en defensa de su Patria”


En la Orden del Día, tuvieron elogios destacados por el “denuedo y eficacia” con que combatieron los oficiales del Atacama; Juan Gonzalo Matta, José Agustín Fraga, Alejandro Arancibia, Edmundo Enrique Villegas y Juan Agustín Fontanes.
El Senado de la Republica, ascendió al Comandante del Atacama Juan Martínez, al grado de Coronel, por su brillante hoja de servicios y el estoicismo al pronunciar su celebre frase al despedir los cadáveres de sus dos hijos muertos.
El escritor Justo Arteaga Alemparte, dijo del Atacama, “Es un batallón de héroes, mandado por un héroe”
El general Baquedano en carta fechada en Arica, el 21 de junio de 1880, escribía al Intendente de Atacama, Guillermo Matta;
“...cada día estoy mas orgullo de tener a mis ordenes a esos valientes, que en vez de soldados son leones en el momento de la acción. Te felicito de todo corazón, como así mismo a tu provincia, por la decisión que ha manifestado el Atacama, para pelear y morir en defensa de la patria”


El historiador Gonzalo Bulnes escribe sobre la batalla de Tacna; “... fue una de las mayores libradas en Sudamérica por el numero de combatientes. Pocas veces en la historia se habrá presentado un esfuerzo mayor en relación con los medios, y pocas veces un ejercito habría dado pruebas de mayor energía que las que revelo el de Chile, venciendo el desierto tórrido y seco hasta la desesperación. El combate no reviste sus verdaderas proposiciones sino cuando se medita en la situación de los aliados, en la fortaleza de sus líneas, y entonces adquiere toda la pujanza de los 6.500 reclutas que arroyaron todos los obstáculos, sin que interviniera la resera y solo parte de la caballería”
Luego de esta batalla, la Alianza entre Perú y Bolivia se quiebra, los bolivianos se retiran al Altiplano para no actuar mas en el conflicto, dejando solo al Perú.

5.- BATALLA DE CHORRILLOS:
A la Conquista de los Tres Morros.
A fines de diciembre de 1880, el ejercito chileno estaba concentrado a 31 Km. al sur de Lima, en el valle de Lurín. Desde allí marcho el 13 de enero de 1881 a Chorrillos, y luego el 15 de enero sobre Miraflores, para entrar finalmente en Lima.
Las fuerzas totales del ejercito chileno, eran unos 23 mil soldados chilenos, contra unos 26 mil peruanos, armados en formidables trincheras y fortalezas, que habían hecho favorecidos por la topografía del terreno, y que defenderían a muerte su tierra.

El Regimiento Atacama integraba la primera división, al amando de Patricio Lynch y que era compuesta por El Atacama, Coquimbo, Melipilla, Chacabuco, Talca y Cuarto de Línea.
Aquel día glorioso, el Atacama había fusionados a sus dos batallones, naciendo el Regimiento Atacama. Su nuevo estandarte había sido obsequiado por el Intendente de Atacama Guillermo Matta, y fue entregado en solemne ceremonia en el campamento chileno, antes del combate.
El plan de batalla ideado por el general Baquedano, era el de atacar por sorpresa al enemigo al amanecer del día 13 de enero de 1881.


Una leve neblina los protegería de la vista de los defensores.
“Encontrándose la Primera división a unos 800 metros de uno de los morros que formaran los diferentes fortines, los peruanos comienzan el fuego nutrido sobre las tropas chilenas...
“La jornada cada vez se hacia mas cruenta y difícil. Transcurridas nueve horas el Atacama y el Talca, rendidos de fatiga, tomaron un pequeño descanso, pues era materialmente imposible avanzar, además se agotaron las municiones...a la voz de sus jefes siguieron otra vez en demanda de sus enemigos, jadeantes, empapados en sudor, negros de pólvora, respirando apenas, los pies se hundían en la arena, la pendiente era rapidísima...”
Luego el Atacama tiene que ir a socorrer a sus camaradas; “...el refuerzo que primero llego fue el Atacama, y lo hizo como acostumbraba, embistiendo a bayoneta calada...el estandarte del 2º Batallón Atacama, fue llevada por un grupo de soldados, que lo llevaron al trote, hasta hacerlo flamear en las trincheras peruanas. Una bala enemiga dio en el pecho del atrevido atacameño que empuñaba la bandera, matándolo en el acto”.


Los del “Atacama” eran encabezados por el subteniente Carlos Escuti Orrego.
“La hermosa bandera recibía el bautizo de fuego y de la sangre del valiente soldado Adolfo Morales...Aquella señal fue para que el regimiento Atacama se abalanzara como una tromba causando horribles estragos a los defensores del fuerte, que luego cubrían con sus cadáveres toda la cima”

El Parte de Guerra decía; “...Por los fuegos de las posiciones peruanas comprendí que las fuerzas que allí habían eran tres o cuatro veces superiores a las de mi mando, cumpliendo con ordenes del señor comandante en jefe del división, que había recibido anticipadamente, solicite por medio de mis ayudantes, el auxilio del regimiento Talca que venia a mi retaguardia. Diez minutos después los talquinos al paso de trote se habían reunido a los atacameños, y junto y al grito de VIVA CHILE MIERDA, saltaron y tomaron la fortaleza que se les había indicado después de dos horas i cuarto de una sostenida y difícil lucha.
A las 7AM, los dos estandarte del Regimiento Atacama flameaba en la cima de la posición enemiga, junto a los apagados cañones peruanos.


Adjunto la lista de las bajas que ha tenido el regimiento, cuyo total es de 21 jefes y oficiales 473 individuos de tropa. El regimiento entro a batirse en Chorrillos con 1040 hombres. Todo el personal de Regimiento Atacama una vez mas ha cumplido su deber.
Diego Duble Almeida”.
Entre las bajas atacameñas se encontraban los tenientes Washintong Cavada, Cesáreo Huerta y David Patiño. También caía en el campo de batalla, el Coronel Juan Martínez Bustos, el Sargento Mayor Rafael Zorraindo y el capitán Daniel Cruz Ramírez.
La victoria fue chilena, la primera línea de defensa peruana, estaba destruida y todas las fortificaciones de los cerros que se creían inexpugnables, cayeron en poder de los ejércitos chilenos.
Las bajas chilenas fueron 780 muertos y mas de 2 mil heridos, dando un total de mas de 3 mil bajas. Las bajas peruanas fueron muy superiores a las chilenas.

6.- BATALLA DE MIRAFLORES: A las puertas de Lima.
Además de la primera línea de defensa de Lima, construida en Chorrillos, Pierola había hecho construir otra línea de defensa llamada Miraflores, que se extendía al frente del pueblo de ese nombre, que esta a seis Km. de Lima. La posiciones estaban defendidas por los restos de los ejércitos peruanos derrotados en las anteriores batallas y ejércitos civiles, formados por artesanos y obreros, que reciben el nombre de “gremiales”


Anterior al combate se había pactado un alto al fuego para ver la posibilidad de llegar a un acuerdo de paz. Este armisticio fue violado por los peruanos, quienes a las 2: 35 de la tarde rompieron fuego sobre las tropas chilenas.
Comienza la batalla, siendo apoyado el ejercito por la artillería de los barcos de guerra chilenos.
El Parte de Guerra fechado en El Callao el 24 de enero de 1881, dice; “...Al partir del campamento, ya el combate se había empeñado, i el regimiento tuvo que pasar a ocupar su puesto por un sendero difícil i bajo los fuegos del enemigo que causaron muchas y distinguidas bajas. El combate siguió hasta las 4 PM a cuya el enemigo fue arrojado de sus posiciones i trincheras”
Diego Duble Almeida.


“Eran las cuatro de la tarde cuando el Atacama logro desalojar a los peruanos de sus posiciones, al precio de grandes bajas. El joven atacameño y el poeta Carlos Escuti Orrego, quien es en esta batalla el abanderado del “Atacama”, rivaliza con el sargento Rebolledo del Buin, en la hazaña heroica de clavar primero los estandartes de sus respectivas unidades en lo alto del Cerro Solar...


La división Dávila, fue la encargada de contrarrestar el ataque chileno, y al principio lo efectuó con bríos, pero la arremetida chilena fue tan impetuosa que antes de una hora los peruanos huían a Lima en desbandada.”
“...el Atacama, con su ímpetu arrollador, arrebato al enemigo un hermoso estandarte bordado sobre seda, que tenia la inscripción “Batallón No 6 de la Reserva de Lima”.
“Este glorioso regimiento quedo diezmado, de los 1040 hombres, perdió en la batalla de Chorrillos y Miraflores a 453 soldados de tropa y 21 oficiales...pierde la vida en esta batalla, el Coronel Juan Martínez...el destacado jefe del Atacama que acompaño a esta unidad en sus inicios y formación, y moría heroicamente justo cuando estaba las puertas de Lima, para culminar su hermosa campaña”.


Las bajas chilenas en esta acción fueron en total 519 muertos y 1605 heridos, es decir 2124 bajas.
En las dos batallas por la entrada a Lima, el ejercito chileno tuvo un total de 1299 muertos y 4144 heridos, es decir el 23% de los 23.129 soldados.
El historiador Gonzalo Bulnes: “Las jornadas de Lima, son las mas grandes que se han librado en América del Sur, en consideración al numero de combatientes. Tomaron parte en ellas, además de los 45 mil hombres de Chorrillos, 20 a 25 mil en Miraflores.

Las tropas chilenas entran en Lima durante los días 17, 18 y 19 de enero de 1881.
El “Atacama”ingresa a la ciudad de los virreyes, con el grueso del ejercito chileno, el 18 de enero.
El General en Jefe del Ejercito publica la siguiente proclama: “ Hoy al tomar posesión en nombre de la Republica de Chile, de esta ciudad de Lima, termino de la grana jornada que se inicio en Antofagasta el 14 de febrero de 1879, me apresuro a cumplir con el deber de enviar mis mas entusiastas felicitaciones a mis compañeros de Armas por las grandes victorias de chorrillos y Miraflores, obtenidas merced a su esfuerzo y que nos abrieron las puertas de la capital del Perú”.

ANEXO
ACTIVIDADES DEL BATALLON EN MOMENTOS DE RELAJO EN CAMPAÑA
El segundo Batallón Atacama estando en Caldera, preparándose par partir a reforzar el primer batallón, componen una marcha, para tocarla al entrar en combate.


Luego en los campamentos, la oficialidad del Atacama logro crear periódicos, que difundieran las noticias del frente y las inquietudes literarias y periodísticas de los soldados. Los oficiales dieron a la luz “El Huaco”, los sargentos y cabos sacaron a circulación “El Atacameño” . Famoso periódico, que saco a circulación cuatro números y que fue obsequiado por los saldados del Atacama a Benjamín Vicuña Mackenna , siendo elogiado por este.
También practicaron el Teatro; “...el 18 de septiembre de 1880, pusieron en escena la comedia “Flor de un día “, desempeñando roles protagónicos, el sargento Prieto, y una dama de apellido Ipinza, que acompañaba a su marido, que era sargento de la Banda del Batallón...las tropas de todos los regimientos acantonados en Tacna concurrieron a la función y los elogios abundaron”

FORMACIÓN DEL “BATALLON ATACAMA No 2”
Desde las acciones gloriosas de Pisagua, que mucos voluntarios se querían enrolar para forma un segundo contingente de Atacameños. El Intendente de Atacama Guillermo Matta escribía al Ministro de Guerra, con fecha del 11 de noviembre de 1879:


La respuesta de los reclutas, fue tan intensa como la que formo el primer batallón, de igual manera la respuesta de la ciudadanía en lo que respecta a donaciones en dinero y equipos para la manutención de este segundo batallón.
“S.M. De varias partes de la provincia me escriben ardorosos voluntarios que se proponen para llenar las bajas del batallón Atacama. Si el gobierno aceptara esta idea, que considero oportuna, se podría aprovechar el entusiasmo que los últimos sucesos han despertado, para completar el numero de esos bravos defensores del país, sin crear prejuicio alguno a la industria ni al trabajo anterior...solo necesitan de armamento y vestuario, y creo que al concluir el mes podríamos presentar al Gobierno cien o ciento cincuenta atacameños mas.”


El 15 de noviembre el Ministro de Guerra, aceptaba el ofrecimiento de la Provincia de Atacama.
Con fecha 2 de enero de 1880, llegaba el siguiente mensaje del Ministerio de Guerra; “...He acordado y decreto:
Organícese en la provincia de Atacama un batallón cívico movilizado con la denominación de “Atacama No 2” , compuesto del mismo numero de plazas e igual plana mayor que el primer batallón de ese nombre. Fdo. José Antonio Gandarillas.”

A toda prisa comenzó el adiestramiento del segundo contingente de atacameños, que formaron el “2º Batallón Atacama.
A cargo de las instrucciones militares, estaba don Olegario Arancibia, que en 1859, había participado en el ejercito Constituyente de Pedro León Gallo.


Los soldados en los ratos de relajo en Caldera, compusieron , como se dijo, un marcha que tocarían y cantarían rumbo al combate:
“ En marcha atacameños, al puesto del deber, soldados de la patria, a morir o vencer.
Todo es un arma, todo, el combo del minero, la pala del obrero, el pico, el azadón. Nunca el hogar del norte, criara hijos menguados; sus hijos esforzados, los de Pisagua son. El rifle en nuestras manos, como una antorcha brilla, su pólvora es semilla de audacia y de valor. Chile planto este bosque, Chile sondeo ese puerto. Dio pueblos al desierto, el roto vencedor”
A mediados del año 1880, desde Caldera y a bordo del trasporte “Paquete del Maule”, partía rumbo a la gloria, el 2º Batallón Atacama, al mando del comandante Diego Duble Almeida.
Luego de una escala en Pisagua, continua rumbo al puerto de Pacollay, donde se unirían al 1º Batallón Atacama y juntos formarían el Regimiento Atacama, enterando un total de 1040 soldados, al cual se le hizo entrega de su nuevo Estandarte, horas antes de entrar en combate. El estandarte había sido obsequiado por el Intendente de Atacama Guillermo Matta.

LAS CANTINERAS

Estas extraordinarias mujeres, acompañaron a los regimientos en sus penosas jornadas de marcha y combate. Muchas veces eran las propias parejas o esposas de algunos soldados; otras, eran verdaderas heroínas que servían al ejercito como deber patriótico.
Hacían la comida, curaban los heridos, luchaba en la reserva, etc.
Por ser muy marginal su historia, tenemos pocos datos de las que bregaron junto al “Atacama”. Lincoyan Montiel, nos habla en tomo poético de Filomena Valenzuela.
El jefe del Batallón, Juan Martínez, nos deja algunos datos, de una cantinera llamada Carmen Vilches, en su parte de guerra, luego de la espectacular jornada Los Ágeles, esta cantinera desempeño heroicas funciones en el Atacama, pero lamentablemente perdemos su rastro; “...También creo un deber de mi parte hacer presente a usted, que los meritos contraídos por la cantinera Carmen Vilches, durante la penosa jornada del Hospicio al Valle, dando agua y atendiendo los que caían rendidos por la fatiga, como igualmente peleando en el salto de la cuesta de Los Ángeles con su rifle e infundiendo animo a la tropa con su presencia i singular arrojo, obligan nuestra gratitud i la hacen acreedora a un premio especial.

Dios guarde a US. Fdo. Juan Martínez Bustos.”

LOS DESERTORES.
A pesar del gran heroísmo que los bravos de Atacama demostraban en las acciones bélicas, nuestras filas también se vieron teñidas por algunos desertores. No sabemos las causas, pero podremos imaginar, que será el agotamiento por las extenuantes marchas y combates, el extrañar la tierra o tal vez, la mala disciplina de algunos, que al cometer fecharías, como robos, violaciones y asesinatos(que fue muy común entre las tropas acantonadas a las afueras de los pueblos y ciudades peruanas), prefiriese fugarse y huir, antes que ser presentados al pelotón de fusilamiento.
La tradición popular sostiene que fueron varios los soldados desertores en los bandos aliados y chilenos, pero nos remitiremos a las cifras oficiales.


En el excelente investigación del Coronel Sergio Rodríguez Rautcher, en su libro “Problemática del soldado durante la Guerra del Pacifico”, nos expone un cuadro resumen con los desertores del ejercito chileno.
El Atacama tuvo desertores, según cifras oficiales fueron 5 y no aparecen sus nombres. Uno de ellos: “...se fuga del hospital local” en Pisagua, con fecha 14 de julio de 1880. Luego dos fugados desde Arica, el día 16 de septiembre, que luego; “...se presentan voluntariamente en Azapa”. Posteriormente siguen los fugados desde Arica, uno el 21 de septiembre y el otro el 22 del mismo mes del año 1880. Estos luego, al parecer se arrepienten y: “...se presentan voluntariamente”

Es importante mencionar que comparando las fechas de los combates y las fuentes consultadas, tenemos que la hubo un periodo en que no ocurrieron enfrentamientos entre los ejércitos. Desde el 26 de mayo de 1880, en Tacna, hasta el 13 de enero de 1881, en Chorrillos, es decir unos 8 meses de inactividad. ¿ y que hacia el soldados ? , es lógico que se aburriera, que fuera en busca de aventuras mientras seguía la guerra, o que quisiera regresar a su casa para las fiestas patrias, etc. Fue difícil en esos periodos de tiempo, mantener la disciplina y el orden de la tropa, mas aun si esta era de extracción social baja, peones, mineros, campesinos, hasta indios, el “roto chileno”, se aburrió de esperar y salió en busca de nuevas aventuras o simplemente regreso a la sombra de su rancho, de su ruca, de su ramada.

Regimiento Atacama luego de la Guerra

1.- Recepción en Chile después de la Guerra del Pacifico.

Luego de ocupar en el ejercito chileno, Lima la capital del Perú, el gobierno chileno dispuso que las fuerzas regresaran a Chile. Uno de los regimientos que vuelven regresan a su terruño, fue el “Atacama”, que antes de llegar a Copiapó, marcho triunfal por Valparaíso y Santiago, en una emotiva y multitudinaria recepción que dio la ciudadanía a todos sus héroes.

“Es así como el viernes 11 de marzo de 1881 llego a Valparaíso, donde fue aclamado en forma delirante. Luego el ejercito se traslado a la ciudad de Santiago, para lo cual se emplearon 300 vagones, los que viajaron en varios trenes con pequeños intervalos. En Santiago los homenajes fueron inolvidables”

2.- Regreso del “Atacama” a Copiapó.

El día lunes 14 de marzo de 1881,después de permanecer algunos días descansando en la zona central, los atacameños se trasladaron por mar llegando a Caldera el día viernes 25 de marzo. Gran impacto causo su llegada, de los valerosos integrantes del Regimiento “Atacama” , pues de los 1.232 soldados regresaban solo 636: los otros 596 habían caído en el campo de batalla.

Una semana antes del arribo del “Atacama”, la ciudad estaba engalanada para recibir con 14 Arcos del Triunfo, instalados por la ciudadanía y las diferentes organizaciones sociales de la ciudad. Estos se ubicaban en el trayecto desde la Plazoleta de la Estación de Ferrocarriles, Avda Juan Martínez, Calle Atacama, Calle Colipi, hasta llegar a la Plaza de Armas.
El día de al llegada, domingo 27 de marzo de 1881, en el interior de la Estación de Ferrocarriles se encontraba el Comandante General de Armas e Intendente de la Provincia, Sr. Guillermo Matta y las Autoridades Municipales, la Sociedad de Instrucción Primaria, El Cuerpo de Bomberos, Sociedad de Profesores, Sociedad de Artesanos, Club Alemán, El Gremios de Comerciante, Las Colonias Extranjeras y La Sociedad de Beneficencia Italiana.

“Al arribo del tren, se hicieron escuchar una salva de 21 cañonazo; el publico impaciente se desbordo para saludar a sus familiares. 596 familias no tuvieron ese privilegio; sus hijos o parientes habían quedado tendidos en el campo de batalla.
Se estima que unas 8 mil personas vitorearon a lo largo del recorrido a los héroes del “Atacama”, y a su comandante Diego Dublé Almeida”.

“El desfile fue una continua ovación; todo el trayecto, desde la Estación hasta la Plaza de Armas, estaba sembrado de flores y fue en este lugar donde el Comandante General de Armas e Intendente de Atacama saluda a los vencedores, con estas palabras:

“...hazañas tan memorables que han enriquecido a la patria nunca podrán olvidarse, se repetirán con orgullo por el pueblo, aún en las mas remotas generaciones y el Regimiento Atacama será aclamado en todas las fiestas publicas, y cuando mañana hayáis dispuesto esas armas, cuando esas armas terribles y gloriosas sirvan de bélicos trofeos, que recuerden vuestras hazañas, volveréis a ser los ciudadanos activos y laboriosos...”

3.- Entrega de Estandarte de Combate y disolución del “Atacama”
El 5 de abril de 1881, en la Plaza de Armas, llamada Arturo Prat, el Comandante del Regimiento “Atacama”, Diego Dublé Almeida, hizo entrega a al Ilustre Municipalidad de Copiapó, representada por Dn. José Segundo Rojas y Dn. Juan Serapio Lois, del Estandarte del Regimiento Atacama , manchado con la sangre de soldado Adolfo Morales, muerto en Chorrillos. Al hacer entrega, el gallardo soldado expresa estas palabras:
“...El Regimiento Atacama, al entregar las enseñas de su gloria y de su valor, se despoja de ellas, con sentimiento recibidas y mostradas con orgullo para que sirvan de enseña y de ejemplo a los que vengan en pos de nosotros. También ellos sabrán cumplir con su deber y darán gloria a la Patria”.


El glorioso “Atacama” se disolvía, tal y como ocurrió con el resto de los batallones cívicos en Chile, pues no eran tropas permanentes, sino batallones cívicos, formados para hacer frente a la Guerra del Pacifico. El ejercito chileno, luego siguió con su estructura anterior a 1879, basada en los Regimientos de Línea, que eran unidades permanentes.
Los retazos de la guerra, no solo fueron las ciudades destruidas, las viudas y huérfanos, la destrucción de los medios de producción, sino que además, la gran cantidad de lisiados y mutilados que quedaron de la guerra. Al respecto, en uno de los comunicados leídos, enviados al Ministerio de Guerra, extríamos lo siguiente:
“...22 de abril de 1881. Señor Ministro de Guerra:


Por vapor y con mi nota número 350, acompaño a Us. una solicitud de los inválidos del “Regimiento Atacama”, existentes en esta plaza, en que manifiestan la desgraciada situación a que han quedado reducidos a causa de las heridas y perdida de algunos miembros e imploran de la magnanimidad del Supremo Gobierno se les atienda de alguna manera, aunque fuera únicamente con el módico diario de 30 centavos, día a día se presentan al Sr. Ministro a las puertas de esta comandancia general los gloriosos mutilados, implorando la caridad para llenar las necesidades mas apremiantes y naturalmente es altamente desagradable no poder atenderlos, pues la gratificación de tres sueldos que recibieron apenas les ha alcanzado para la compra, por lo subido que son los artículos en esta plaza.


Los heridos que no han sido amputados han podido dedicarse a los trabajos de minas u otros; pero los que han perdido un brazo, una pierna, han quedado imposibilitados para ocuparse en las faenas mineras, de donde salieron para correr presurosos en defensa de la Patria.


Es para estos Sr. Ministro, que rogaría a usted, se designase atenderlos, recabando de quien corresponda la manera como salvarlos de la precaria situación, que atraviesan.
Por el momento no incluyo la lista nominal de los inválidos, hasta no saber la resolución del Supremo Gobierno del particular”
Fdo. José Ramón Segundo Rojas.

Esta carta con tono de suplica, deja de manifiesto que el Gobierno y las autoridades militares de la época, se despreocuparon de la atención de los mutilados de guerra. Sobretodo de los civiles que formaron los batallones cívicos y que dieron su vida por la Patria, y que lo único que pedían de regreso, era una ayuda para vivir dignamente. Esta fue minina y se demoro en llegar.
Desde sus cómodos escritorios y con sus fríos planes expansionistas, una vez ganada la guerra, la oligarquía podría ahora respirar tranquila, pues el futuro económico se les habría de par en par. ¿Y lo artífices del triunfo?, los soldados de los batallones cívicos y de línea, los veteranos de la guerra?, Porque el ejercito y el gobierno se demoran tanto en darles su merecida gratificación?. Creo que no les importaba, el sentido de patria que estos bravos tenían, era muy diferente al sentido de Patria de los gobernantes chilenos.


Pienso que esta oligarquía creía que la soldadesca era para eso, carne de cañón para los intereses del gobierno, ¿ y algunos peines e inquilinos, no fueron forzados a ir a la guerra, para luchar por los interese del patrón?, ¿la guerra no fue un excelente pretexto para desangrar a los “pijes” y “rotos”, que tanto molestaban a los hacendados y empresarios, y que para ellos eran una lacra de la sociedad?


“...los batallones que llegaban a Chile, se iban disolviendo en las provincias en que habían sido formados, dándole al personal, tres meses de sueldo para compares trajes civiles...el 18 de septiembre de ese año se efectuó en Santiago y provincias, el reparto de las condecoraciones, que se habían otorgado a los combatientes...Y el primero de enero de 1925, el personal sobreviviente de la guerra, se le ha concedido pensiones”
Con fecha del 26 de marzo de 1881, el Ministro de Guerra García de la Huerta envía un comunicado a las provincias chilenas:
“He acordado i decreto:
Art.1º
Ponerse en receso los siguientes cuerpos de la Guardia Nacional Movilizada y Batallones Cívicos, que formaban parte del Ejercito Expedicionario del Norte: Navales, Atacama, Coquimbo, Valparaíso, Colchagua, Melipilla i Quillota.

Art.2º
El receso principiara el 1 de abril próximo i terminara el 1 de julio.
Desde esta ultima fecha los expresados cuerpos funcionaran en las respectivas localidades como cuerpos sedentarios, con arreglo a las disposiciones vigentes sobre la Guardia Nacional Pasiva.

Art.3º
Los jefes, oficiales, clases i soldados de los expresados regimientos i batallones movilizados, recibirán al comenzar el receso una gratificación equivalente a tres sueldos en el ejemplo que desempeñaren”.
Tómese razón y comuníquese.
Fdo. Pinto
Fdo. M. García de la Huerta.

Esta nota fue recibida en Atacama, acusando recibo el Intendente Matta, quien expresa: “...Sr. Ministro de Guerra, en el telegrama de ayer me dice: “ Anteayer ha sido puesto en receso el Atacama. Los oficiales y tropas recibirán sus ajustes i además de tres sueldos como gratificación”.
Le trascribo a US. Para su conocimiento y fines del caso.
Fdo. G. Matta

A pesar de la disolución de estos cuadros, hubo hombres que continuaron la carrera militar. Personajes que siendo civiles, habían escuchado el llamado de la “Patria” y concurrido a luchar. Y que luego de terminada la guerra, siguieron la carrera de las armas. La vida militar, habían calado hondo en el espíritu de algunos oficiales y elementos de tropa del Atacama.
Así lo entiende el intendente de Atacama, que escribe al Ministerio de Guerra, para formar un tercer batallón en la Provincia de Atacama, el comunicado del 2 de noviembre de 1881, expresa lo siguiente:


“...aquí hay un excelente cuadro de oficiales del Atacama. Si se agregara este cuadro al del Coronel Doblé Almeida, tengo la seguridad que acudirían todos los bravos soldados de los antiguos batallones atacameños y antes de un mes podría contar nuestro ejercito, con ese contingente de casi veteranos. Para llenar bajas de otros batallones no habría fasilidadades, pero para organizar el batallón de la Provincia, sobraría gente i entusiasmo como antes ha sucedido y S.E. lo sabe”.
el 19 de noviembre del 1881, José Ramón 2º Rojas, de la brigada Cívica de Atacama, responde al Ministro de Guerra; “...El 3º Atacama podrá quedar organizado en pocos días, si Usía tiene a bien ordenar se despachen a la brevedad posible, el armamento y vestuario para la tropa. El Comandante Doblé espera la resolución de Usía para proceder inmediatamente a su sometido”.
Finalmente, un comunicado fechado en Santiago de Chile, 30 de noviembre de 1881 y firmado por el Presiden Santa Maria dice que:
“ He acordado y decreto:
Elévese a cuatro batallones de cuatro compañías cada una de las brigadas cívicas movilizadas mandadas organizar por decreto de 11 del actual en la provincias de Atacama y Coquimbo...El Batallón de la provincia de Atacama tendrá una fuerza de 250 hombres y se denominara Atacama numero 3 i el de la Provincia de Coquimbo, Coquimbo numero 3.
Nómbrese comandante del primero de dichos batallones al coronel graduado de ejercito don Diego Doblé Almeida, i del segundo, en comisión al mayor del mismo cuerpo don Artemon Arellano, a quienes se les extenderá los respectivos despachos”.
Así nacía el tercer batallón Atacama, que según las fuentes, no tuvo una larga existencia. En su estudio de la “Historia Militar de Copiapó” el Coronel Rodrigo Igor, señala que;“...no existen antecedentes. La mayor aproximación son los datos biográficos del Coronel Doblé Almeida, que dice que el 11 de noviembre de 1881 es nombrado Comandante de la Brigada de Infantería Cívica de Atacama y que el 2 de mayo de 1882, pasa al Cuerpo de Asamblea por disolución de las Brigadas”.
Hacia el año 1942, el entonces Regimiento Ingenieros No 1 “Atacama”, siendo su jefe el Teniente Coronel Guillermo Rosas y por iniciativa del vecino Rodolfo San Román, retornan las cenizas de los héroes del “Atacama”, que permanecían en “Antofagasta”.


A mas de 100 años de esta Guerra, podemos decir que el actual regimiento, es el heredero de las gloriosas acciones bélicas realizadas por el Atacama.
Su lema es “Honor y Gloria”. Esto queda claro luego del repaso que hemos hecho de sus batallas. Este lema se implanto en 1988, a través de un concurso publico al interior del Regimiento. Se ocupa, generalmente, en los brindis de diferentes celebraciones y en algunas ceremonias.


Rodrigo Igor Mora, uno de los Comandantes del RIN 23 “Copiapó” escribe en su libro: “Los soldados del “Copiapó”, tiene como meta y preocupación, que cada atacameño valore y aprecie la importancia de respetar y cultivar la memoria y valores de nuestros próceres y grandes hombres, es vital para alimentar el alma del chileno...confiado y esperanzado en un futuro feliz...Atacama, tierra de héroes y valientes, tiene el orgullo de cobijar en su ceno al Regimiento de infantería No 23 Copiapó, del capitán Rafael Torreblanca Dolarea. Unidad del Ejercito de Chile, portadora de los valores libertarios, de dignidad y soberanía, que dieron origen a la Patria y la consolidaron a través del tiempo, siguiendo el ejemplo de sus héroes.”

Sociedad de Militares, Civiles y Veteranos del 79
En una revista conmemoratoria del centenario del Mineral de Chañarcillo, del año 1932, y que se titula “Atacama”, se hace referencia a esta Sociedad, que fue fundada el 3 de abril de 1886, en Copiapó y en ella se agruparon los veteranos del 79, con un nombre muy particular: “Cuerpo de Inválidos de Copiapó”. Su personalidad Jurídica fue por Decreto Supremo No 2867 del 22 de noviembre de 1893.


El primer directorio de esta institución fue: Presidente; Gumersindo Ipinza, Secretario Rodolfo Prieto, Tesorero Eugenio Martínez, Hospitalario Rosarios James.
“...desarrollando una comprensible y noble labor de cooperación social, de fraternidad, de civismo y culto por las instituciones y glorias épicas de la patria y de defensa y amparo de los veteranos del Pacifico”.
En 1923 se cambia el nombre de “Cuerpo de Inválidos de Copiapó”, por el de “Sociedad de Militares, Civiles y Veteranos del 79” . A la fecha de la publicación, se dice que: “...la sociedad se haya en la actualidad en un excelente pie de progreso y prosperidad, contando con mas de 500 socios y en posesión de un capital social de 60 mil pesos, en el que figuran bienes raíces, muebles, bibliotecas, mausoleo social, etc.”
Algunos de nombres que rescatamos de esta Sociedad y que fueron miembros y/o familiares de los guerreros del 79, podemos mencionar a: Maria Eugenia Martínez, Arístides García, Virgilio Guggiana, Nicolás Puelma, José Olivares Valdivia, Amadeo Belusan, José Agustín Yánez, Rodolfo San Román, Humberto García Pino, Juan Bertoglia, Juan Noemí, Juan de Dios Picón, Elías Espoz, Bernardo Darrouy, José Joaquín Aguirre, Fernando Ibarra, Delfín Ortega, Amadeo Belizan, Horacio Espoz y Juan Zepeda.

Monumento a los Héroes del Batallón Atacama
Fue hecho por al escultor chileno José Manuel Blanco, con quien se firmo un contrato el día 8 de octubre de 1883, siendo Intendente de Atacama, don Arístides Martínez.
Desde ese instante se comienza a formar un “Comité Patriótico”, para erigir un monumento artístico, que perpetué la memoria del Batallón Atacama.


Se consiguen fondos por toda la provincia, además de algunos aportes de damas copiapinas, como la señora Manuela Goyenechea de Manterola, Carolina Ossa de Bazo, María Teresa Cuadros de Martínez, Eliana Tomlin de Carabantes.
El costo total del monumento fue de 11.000 pesos de la época.
Fue inaugurada en solemne acto patriótico, el 18 de septiembre de 1885, por el Intendente de la época, Don Manuel Carrera Pinto, hermano del héroe de la Concepción, Ignacio Carrera Pinto.
El acto comenzó a las 3 de la tarde, estando formados el batallón cívico “Copiapó”, el cuerpo de Artillería de Caldera y los veteranos e inválidos de la guerra.


La comitiva además estaba integrada por el secretario del Intendente, señor José Marmaduke Grove, el Juez Letrado de la ciudad, los Senadores y Diputados de la Provincia de Atacama, El Cuerpo de Bomberos, La Sociedad de Instrucción Primaria, Soc. Artesanos y la Soc. Música, la Soc. Italiana, una Banda de Música y oficiales de Ejercito.
Al acto asistieron gran cantidad de publico, se estima unas 5 mil personas.
Luego de saludar y rendir honores a los sobrevivientes del Atacama, se canta el himno Nacional y se da una reseña de Batallón Atacama, a cargo del Secretario Marmaduke Gove. Luego el Intendente y el “Comité Patriótico” Pro Monumentos, proceden a retirar la bandera chilena que cubría la obra de arte. Quedaba así inaugurado “El Monumentos a los héroes de Atacama”, bajo el caluroso y emociónate aplauso de los asistentes.

La obra artística, es un conjunto monumental que esta compuesto por cuatro estructuras cúbicas de mármol, de unos tres metros de altura c/u, esculpidas al estilo neoclásico, y que sirven como base a la estatua de bronce de tres metros de altura, que sostiene.

El estilo artístico de la diosa representada en la estatua, es el Grecolatino, y se trata de una alegoría a la diosa de la “Victoria”; que vestida como guerrera, empuña en su mano derecha la espada, y con su mano izquierda en actitud de saludo, la corona de laureles que otorga el triunfador, al vencedor de la batalla y de la Guerra del Pacifico, a los Batallones de Atacama.

De frente al monumento y observando en contrapicado, vemos escrito en el mármol del segundo bloque, los nombres de algunos soldados del Atacama. Inmediatamente sobre estas listas, en el tercer bloque, encontramos tres medallones de bronce por cada lado del monumento, que retratan a los oficiales del Batallón Atacama.
En la cuarta estructura de mármol, y mas cerca de al estatua, se encuentran adosadas dos placas de bronce, una mirando al norte y otra, al sur. Están hechas en sobrerelieve y representan escenas de la guerra. En el mismo bloque y flanqueando los cuatro lados del monumento, se encuentran cuatro trofeos alegóricos que representan a la minería, la agricultura, el comercio y la guerra.
Sobre estas alegorías se encuentran una vez mas, escrito en el mármol los nombres de soldados del batallón, y sobre esta lista de bravos guerreros, una vez mas, cuatro medallones de bronce, uno por lado, que retratan la plana mayor del Batallón Atacama.

En total, el Monumento a los Héroes de Atacama mide unos nueve metros de alto y se encuentra ubicado en uno de los bandejones centrales del antiguo Paseo Ohigigins, actual Alameda Manuel Antonio Matta. Desde décadas, este Monumento estuvo ubicado justo al medio de las calles Atacama y Juan Martínez, siendo necesario rodearla, para poder continuar el recorrido desde Atacama a Juan Martínez.


En el terremoto de 1922, que sacude a Copiapó, la estatua cae de su base. La “Sociedad de militares, Civiles y Veteranos del 79”, ayudan a su reposición, por insinuación del “ilustre y abnegado” Rafael Olivares Gárate. De esta forma, el entonces presidente José Olivares Valdivia y la señora Maria Eugenia Martínez, reúnen la suma de 12 mil pesos de la época para realizar las reparaciones del monumento.


Los antiguos jóvenes copiapinos, conocían esta estatua como la “Madre Patria”. Esta antigua ubicación, es cambiada, trasladándola unos metros al sur, para ubicarla a los pies de la Cripta de los “Héroes de Atacama” .
Hacia el año 1942, el entonces Regimiento Ingenieros No 1 “Atacama”, siendo su jefe el Teniente Coronel Guillermo Rosas y por iniciativa del vecino Rodolfo San Román, retornan las cenizas de los héroes del “Atacama”, que permanecían en “Antofagasta”. Esta cenizas hoy yacen en la Cripta de los Héroes del “Atacama”.


Esta Cripta, fue inaugurada en 1978, y en ella se encuentran los restos mortales de 16 soldados del Atacama, además de cuatro vitrinas, dos por costados, que muestran fusiles, trompetas y bayonetas del glorioso regimiento.
Los restos de los bravos que allí permanecen son los del Coronel Juan Martínez Bustos, Teniente Coronel Francisco Figueroa, Teniente coronel Rafael Zorraindo, Capitán Rafael Torreblanca Dolarea (Héroe, Patronímico del R.I N23 “Copiapó”), Cap. Elías Marconi, Cap. Luis Sutil, Cap. Arturo Garrido, Cap. José Segundo Rojas Díaz, Cap. Moisés Arce, Cap. Melitón Martínez, Tte. Robert Roach, Sub. Ttes. Walterio Martínez, Francisco Zelaya, José Olivares y la cantinera Filomena Valenzuela,.

 

La Guerra del Pacifico ”Gloriosos Batallones de Atacama” Héroes por Siempre. www.batallonesdeatacama.org Por Felipe Varas Erazo.